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Jueves 9 Abril, 2020  Edición Nº1620

Sabiduría ancestral en tiempos de covid-19

Por Luciano Nocetti D.O.

“Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba” Kybalion

Los antiguos sabios consideraban al ser humano un microcosmos del macrocosmos. Utilizando este principio también hermético, vamos a tratar de entender lo que está sucediendo en este preciso instante en el mundo.
Se puede trazar una analogía entre la vida de un ser humano y una estrella para tratar de entender el comportamiento del virus covid-19.

Cuando somos jóvenes estamos llenos de energía y vigor, a medida que se pasa la mitad de la vida, esta energía tarde o temprano empieza a decrecer y desaparecer. Sucede exactamente lo mismo con el brillo y calor de las estrellas. Ha esta energía los taoístas antiguos la llaman energía yang.

Los niños están repletos de ella, luego se va disipando, hasta que los muertos la carecen por completo. El calor corporal, metabolismo, brillo de los ojos, vigor, energía digestiva, defensas del organismo, entre muchos otros aspectos, simplemente son manifestaciones de esta energía yang.

El Covid-19 es un virus que se desarrolla en el frío, no le gusta el calor, es termolábil, mas allá de los 50° se destruye. Este dato es muy importante relacionarlo con la dinámica de la energía yang, desde el crecimiento a la vejez. Los niños son yang por definición, en su mayoría, no son atacados por el covid-19 o son atacados pero de forma asintomática.

A medida que se va envejeciendo, nuestra energía se va disipando, se va enfriando el organismo y cada vez el cuerpo es más propenso a ser blanco del covid-19.

Cuando el virus invade el cuerpo, se transforma en un virus de calor, reproduciéndose en los organismos con deficiencia de energía yang, generando calor patológico, dando como síntomas, fiebre elevada, inflamación e infección.

Entendiendo esta dinámica de transformación del virus dentro del organismo, surgen cuidados básicos en la alimentación, la bebida y el descanso que pueden ayudar a que los cuadros no deriven en neumonías que ponen en riesgo la salud del paciente.

La persona contagiada debe evitar todo alimento que sea cálido en su esencia, o sea todo alimento que tonifique la energía yang. Los pacientes deben evitar las carnes animales, los condimentos, incluido el ajo y la cebolla, el sabor picante, el chocolate, productos procesados, enlatados, golosinas, lácteos, ginseng, tonificantes y alimentos grasos. También se debe evitar formas de cocción que secan en demasía los alimentos, como son el horneado y las frituras.

Por otro lado aunque parezca contradictorio también se deben evitar los alimentos crudos y fríos, ya que para su digestión, requieren energía digestiva yang, debilitando la energía vital del paciente.

Muchas personas pensarán que el ajo tiene propiedades antibióticas y antivirales. Desde un punto de vista de lo particular es cierto, desde su naturaleza y comportamiento es muy cálido. Es importante comprender el motivo de estas restricciones, son para evitar aumentar el calor interior, alimentando el proceso infeccioso e inflamatorio que se está gestando. No hay que echarle combustible a los focos de fuego interior.

La comida apta es sopa de vegetales, sopa de arroz, sopa de cebada, verdura hervida o al vapor, papa hervida, puré de zapallo, entre otras. Toda comida cocinada en base de agua, con poco sabor. Sin duda alguna, no es una comida completa en base a requerimientos nutricionales, pero esa no es su función. Simplemente se necesita un aporte de energía básico, sin entorpecer al aparato digestivo, ni levantar calor interior, para que no se desarrolle una infección descontrolada, dándole tiempo al cuerpo a luchar y generar inmunidad.

Por otro lado, es importante aumentar las vías de eliminación de calor, controlando que el paciente no este constipado, para que no se genere calor por estancamiento, y aumentando la micción, de esta forma disipar calor por medio de la orina.

El paciente debe tomar bastante agua, y si es posible tibia, nunca fría.
Es realmente importante que la persona afectada, se acueste temprano a dormir. Hay un refrán muy antiguo que dice, una hora antes de las doce vale por tres después.

De esta forma, cuidando la alimentación, la ingesta de líquidos y el descanso, se minimizan las chances de generar un cuadro clínico peligroso y se facilita al organismo para su labor de lucha contra el virus y limpieza del organismo.