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Jueves 9 Abril, 2020  Edición Nº1620

#8M ¿Por qué paramos en América Latina?

Por Revista Anfibia

En el día internacional de la mujer trabajadora periodistas feministas de América Latina cuentan cuáles son las principales demandas por las que mujeres, lesbianas, travestis y trans paramos y salimos a las calles.

“Nos merecemos la fiesta… nos debemos la lucha”
Glenda Boza.

Periodista de elTOQUE

Cuba

El 8 de marzo en Cuba es un día festivo y conmemorativo. Los derechos y la igualdad ante la ley de las mujeres cubanas hacen de esta fecha una jornada de celebración: a nivel gubernamental, en centros de trabajo, en algunas comunidades y hogares.

Sin embargo, en cada uno de estos espacios se reproducen estereotipos desligados a la equidad de género. Es común para las cubanas recibir una postal en la cual se anuncia que “es la flor más bella del jardín”, o recibir como regalo utensilios del hogar —remarcando su rol al frente de las tareas de la casa.

En actos públicos y homenajes se destaca la igualdad de derechos y oportunidades, la licencia de maternidad de un año y retribuida, el acceso gratuito y seguro al aborto y otros reclamos en disputa en el mundo, pero garantizados para las cubanas. Sin embargo, muchas veces se omite la doble jornada laboral no retribuida; el acceso a labores de menor remuneración; el reconocimiento social de la figura femenina como la encargada de cuidar a familiares ancianos o enfermos; la violencia hacia las mujeres y las niñas, y también los feminicidios, no en cifras elevadas como en otros lugares, pero tan preocupantes como en el resto de Latinoamérica.

Sí existen razones para celebrar la fecha con vítores y canciones, pero también existen otras para convertir esta en una jornada de reclamos. Aunque en la región es quizás el nuestro el camino más corto, aún queda mucho por andar y reclamar. Nos merecemos la fiesta… nos debemos la lucha.

“Una niña está siendo violada por un hombre aquí mientras me lees. Por eso, paramos”
Fabiola Torres,

Salud con Lupa

Perú

En Perú, las mujeres paramos porque estamos unidas y hemos aprendido a creer más en nuestra fuerza para cambiar las desigualdades y la violencia que nos afectan. Paramos porque aprendimos que el silencio y la indiferencia nos hizo mucho daño y que no hay nadie que nos represente mejor que nosotras mismas.

Paramos por Camila, la última niña violada y asesinada esta semana, por las miles de mujeres agredidas y abusadas que se convierten en estadísticas para el Estado pero que para nosotras son mujeres con nombres propios, con vidas cortadas que no podemos olvidar. Paramos porque queremos que todas se sientan libres de caminar por la calle y sin miedo.

En mi país muchas de las víctimas de abuso sexual son obligadas a ser madres. El cinismo de la sociedad no deja que se interrumpa el embarazo por violación. Más de 20 mil niñas al año tienen partos luego de ser violadas. En un día, 15 hombres violaron niñas. Una niña está siendo violada por un hombre aquí mientras me lees. Por eso, paramos.

“Lo que las mujeres podemos hacer con nuestro cuerpo responde sobre todo a los intereses de otros”
Tania Tapia

070

Colombia

Este domingo 8 de marzo salgo a la calle como periodista: salgo a cubrir la que, seguramente, será una de las marchas más grandes del año en Colombia y una de las más masivas del Paro Nacional. También salgo como activista de la que es tal vez la lucha más integral de todas: la lucha por la soberanía del cuerpo. Este domingo marcho para unirme a un grito colectivo que nace de la rabia y que exige libertad: mi cuerpo —nuestros cuerpos— son espacio de nosotras mismas. No son territorio de la voluntad del Estado ni de parejas ni de hijos ni de médicos.

Colombia, sin embargo, la realidad es exactamente esa: lo que las mujeres podemos hacer con nuestro cuerpo responde sobre todo a los intereses de otros. Nuestros cuerpos están expropiados.

El debate sobre aborto que se dio en el país en las últimas semanas lo demuestra: sigue siendo decisión del Estado, de magistrados y abogados —sobre todo hombres— lo que pasa y lo que hacemos con nuestras tripas. La Corte Constitucional estuvo discutiendo la despenalización total del aborto hasta la semana 16 de gestación. Al final no tomaron una decisión al respecto y la ley se quedó como estaba: permanecen las mismas tres causales que permiten abortar legalmente en Colombia.

Las mismas causales que desde 2006 vienen causando todo tipo de barreras para las mujeres que buscan tomar el control de lo que pasa con sus cuerpos y que las condena a abortos inseguros que dañan y matan.

El grito del Día Internacional de la Mujer es por todas las situaciones de violencia a las que nos somete un orden social que nos hizo arrendatarias de nosotras mismas: por los feminicidios, la violencia de género, las violaciones, el acoso, la condescendencia. Marcho por todo eso y marcho para que quede claro que pedir permiso para hacer algo con mi cuerpo es absurdo.

El grito es para que las mujeres seamos soberanas de nosotras mismas.

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