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Sábado 11 Julio, 2020  Edición Nº1713

La solidaridad como pilar fundante del “Mito de Gobierno”

Uno de los objetivos cruciales a la hora de construir una identidad en la gestión de cualquier administración del Estado es la elaboración del mito de gobierno (Riorda, Elizalde, 2011). Herramienta indispensable de comunicación simbólica, el mito otorga sentido social y político a la gestión.

En el proceso de su construcción se observan tres momentos: uno inicial, fundante, carismático, utro posterior más racional y burocrático donde entran en juego las organizaciones y las políticas públicas, y una tercera etapa de institucionalización o apropiación por parte de la ciudadanía. Aquí el mito se hace costrumbre y se enraíza con la sociedad (Riorda, Rincón, 2016).

“La primera etapa preámbulo de nuestro Nuevo Contrato de Ciudadanía Social –destacó el presidente Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa en la apertura de sesiones del período 138- consiste en detener la caída de argentinos en la pobreza, tranquilizar la economía, recuperar el trabajo y recomponer los ingresos de quienes menos tienen. (…) Por eso, deseo expresar a este Congreso mi reconocimiento por la oportuna sanción de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva. Ha sido el punto de arranque muy necesario para tomar medidas urgentes en estos primeros días de gobierno, que estuvieron destinadas a recomponer la capacidad de consumo de los sectores más desprotegidos”.

Estas palabras no hacen más que reforzar la idea de legitimación, en este caso, institucional, antes que el hecho. Es que los procesos de gestión de consensos y disensos gubernamentales no pueden ser considerados procesos de decisión separados unos de otros, la respuesta gubernamental no es ex post como acción publicitaria, sino ex ante como acción legitimadora.

“Frente a esta situación dramática de destrucción, hemos elegido a la solidaridad como viga maestra de la reconstrucción nacional”, agregó Alberto Fernández a fin de comunicar el valor del concepto y meterlo de lleno como itinerario socialmente aceptado, o al menos con la intención de instalarlo. Esto a fin de trascender el cortoplacismo y la inmediatez de las demandas impostergables porque lo cierto es que aquella expresión que trasciende y supera al proyecto general de gobierno, es el mito de gobierno.

“Ningún acuerdo sostenible con nuestros acreedores externos será mágico ni milagroso. Por más virtuoso que pueda resultar en la defensa de nuestros intereses nacionales, no nos eximirá a nosotros, los argentinos, del desafío de concertar el futuro con responsabilidad, solidaridad y sostenibilidad”, completó el presidente.

Es acá donde el presidente Fernández funda ese norte estratégico que marca el rumbo de la política general de gobierno permitiéndoles a los ciudadanos vislumbrar el horizonte de un futuro deseado. Es que el mito incluye la apropiación. Racional, emotivo y voluntarioso, el mito moviliza, estimula la acción, fortalece decisiones, justifica las realizaciones y lanzado a lo público toma vida más allá de sus usos: “La soberanía comienza por nuestra propia capacidad de concertar prioridades estratégicas, en el marco de un nuevo Contrato de Ciudadanía Social”, reafirmó el mandatario.