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Miércoles 8 Julio, 2020  Edición Nº1710

¿Hacia un gobierno militar en EE.UU.?

Tras el triunfo de Donald Trump en las Presidenciales de EE.UU., asistiremos a la irrupción de un “escenario teleonómico” en contraposición al llamado “escenario teleológico” vigente en la actual sociedad occidental.

Por: Germán Gorraiz López // pressenza.com

El “escenario teleológico” sería aquel en el que “la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión, pero tras el triunfo de Donald Trump en las Presidenciales de EE.UU., asistiremos a la irrupción de un “escenario teleonómico” en contraposición al llamado “escenario teleológico” vigente en la actual sociedad occidental y que vendrá marcado por dosis extremas de volatilidad.

La paranoia autocrática de Donald Trump

La personalidad de Donald Trump encajaría plenamente en la descripción médica del trastorno conocido como psicosis paranoica, pues su pensamiento es rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción, y aunque esté aquejado de dicho trastorno delirante, este sería bastante funcional sin mostrar comportamientos extraños, excepto como resultado directo de una idea delirante (léase la construcción del Muro con México).

En el caso concreto de Trump, estaríamos ante un caso típico de paranoia megalómana, delirio de grandeza que provoca que el individuo se crea dotado de un talento y un poder extraordinarios debido a que las deidades le han elegido para una alta misión (restaurar el White Power en una sociedad en la que la evolución demográfica provocará que la población blanca será minoritaria en 2043).

Otro rasgo de su personalidad sería el histrionismo que le impele a “llamar la atención pública y ser temerario en sus afirmaciones sin importarle la opinión de los demás debido a su evidente falta de moralidad”.

La autocracia, del griego autos (por sí mismo) y kratos (poder o gobierno), sería la forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres, llegado al poder se metamorfosea en líder presidencialista con claros tintes autocráticos (inflexible, centralista y autoritario).

Los sistemas autocráticos (gobiernos de facto), serían pues una especie de dictaduras invisibles sustentados en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas)con síntomas evidentes de una deriva totalitaria, lo que corrobora la tesis de Lord Acton de que “el Poder tiende a corromper y el poder absoluto, corrompe absolutamente”.

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