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Miércoles 19 Febrero, 2020  Edición Nº1570

Principales objetivos del nuevo gobierno en educación

El rol del Estado es fundamental al momento de garantizar la igualdad de oportunidades y posibilidades. En épocas de crisis profundas las instituciones educativas se transforman en actores fundamentales para esto.

Con la reforma de la Constitución Nacional en 1994 se introdujo la denominada «nueva cláusula de progreso» que otorga al Congreso la facultad de «Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales: que aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la autonomía y autarquía de las universidades nacionales».

La Ley de Educación Nacional (LEN) se sanciona en 2006 cumpliendo con esta modificación y extendiendo las obligaciones del Estado a mucho más que construir escuelas y garantizar la gratuidad. El rol del Estado es fundamental al momento de garantizar la igualdad de oportunidades y posibilidades. Y al decir esto, vemos que su rol en Educación se transforma en un rol social que contempla las diversidades culturales, regionales y sociales. Una persona que es sostén de familia y debe estar trabajando, muchas veces se ve imposibilitado de acceder al sistema educativo, un chico que tiene un solo par de zapatillas falta a la escuela porque hay que lavarlas y no llegan a secarse.

Es aquí donde vemos el rol del Estado, donde otros sectores ajenos al educativo deben comprometerse y trabajar en conjunto para garantizar la igualdad de acceso a la educación. En épocas de crisis tan profundas como la que estamos atravesando actualmente, el Estado está obligado a poner su foco en lo social y las instituciones educativas son actores fundamentales de estos programas de contención.

En estos días conocimos el nombre del futuro Ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, actualmente rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo. Y con esta noticia también conocimos las prioridades educativas del nuevo gobierno: la paritaria nacional y el presupuesto, la jornada extendida y la educación inicial. El cumplimiento del 6% del PBI que establece la LEN, no solo es prioridad, sino que es profundamente necesario, porque sin esto es imposible cumplir con las demás prioridades.

Necesitamos solucionar el problema salarial, aumentar y mejorar los comedores escolares, contratar más docentes para la jornada extendida y aumentar los espacios físicos. Después de reunirse con los principales referentes sindicales, Alberto Fernández anunció el regreso de las paritarias nacionales. Y junto a ese anuncio, escuchamos a Baradel decir que las clases empezarán a tiempo en 2020. Esto muestra no solo un acuerdo, un consenso, sino también un compromiso de ambos sectores, Estado y grupos sindicales, para con los docentes y en consecuencia con los alumnos.

Además de los compromisos salariales, el gobierno entrante se propone garantizar la jornada extendida para los tres niveles: inicial, primario y secundario. Actualmente si bien es obligatoria, no se está cumpliendo. Esta tarea requerirá un mapeo y se deberá llevar a cabo con organizaciones barriales, municipalidades, clubes y sindicatos. El principal objetivo es contener y alimentar además de enseñar. Que los chicos coman en la escuela, fomenta la asistencia a clases y aumenta la atención en el aula. Esta prioridad, que hoy parece una solución a la urgencia del hambre en los niños, se puede ir transformando en una realidad a largo plazo que contribuya con el desempeño de los alumnos y mejore la calidad educativa.

Respecto de la educación inicial, el objetivo es aumentar el acceso a las salas de 3 y 4 años. Hoy solo son obligatorias las salas de 4 y 5 años. La matrícula creció significativamente en los últimos años y la educación pública no tiene infraestructura para cubrir esa demanda. Esta prioridad tiene un objetivo pedagógico, pero pensémoslo desde lo social: si logramos generar el espacio físico para estas salas, estaríamos también ayudando a combatir la malnutrición infantil y otorgándoles a los padres y madres que hoy se quedan en casa cuidando de estos niños, el tiempo necesario para buscar y sostener un empleo.

Nuevamente podemos ver que existen formas de atacar las necesidades más urgentes. Estableciendo prioridades a corto, mediano y largo plazo, podemos desarrollar acciones que solucionen los problemas urgentes pero que a la vez contribuyan a lograr los objetivos pendientes.

Prof. Mario Osvaldo Garberoglio

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