sábado 16 de noviembre de 2019 - Edición Nº1491
ExtraData » DEBATES » 4 nov 2019

#Elecciones2019

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La certeza de un triunfo provocó un festejo desbordado de la clásica iconografía kirchnerista; una ceremonia de cumbia, rock y choripán en la que la multitud despidió los cuatro años de neoliberalismo.


Por: Paula Bistagnino // Foto: Federico Cosso // revistaanfibia.com

Concentrados en pensar lo que la sociedad deja atrás votantes de Alberto de todas las clases y edades recibieron con inquietud los resultados, menos triunfales que los imaginados. La presencia de un Néstor Kirchner mítico atravesó la noche y la ciudad.

El sábado a la noche Ángela tomó un vino con Carlos, su marido desde hace 45 años. No brindaron por lo que vendría sino por lo que se terminaba: “Cuatro años de neoliberalismo, cuatro años de destrucción, cuatro años de sufrimiento”. Después se acostó y casi no pudo dormir. Ahora, mientras bailan agarrados de la mano en la primera línea frente al escenario del búnker del Frente de Todos, en el barrio de la Chacarita, dice que ya se puede pensar en lo que vendrá. Y se le quiebra la voz: “Volver a poner la Patria de pie. Volver a meter a todos dentro del país”. Ángela habla como Cristina -las frases se repetirán a lo largo de la noche y emulan a las que podría haber dicho la ex presidenta-.

Son poco más de la 6 de la tarde. Acaban de cerrar los comicios y la Avenida Corrientes está preparada para la fiesta: como fue en las PASO, el Complejo Cultural “C” –Corrientes 6271- es el lugar elegido para recibir los resultados y festejar. Por ahora son unas mil personas, pero más tarde se esperan a decenas de miles. En cada esquina a lo largo de cuatro cuadras hay pantallas que reproducirán los discursos arriba del escenario.

Recién a las 9 habrá porcentajes oficiales. Ya se sabía que iba a ser así, pero de eso se trata todo esto: esperar juntos el número final. Y mientras tanto festejar. Porque hay certeza del triunfo desde que el 11 de agosto en las elecciones primarias los Fernández ganaron por una diferencia de más de 16 puntos -47,65% sobre el 31,79% que obtuvo Mauricio Macri-.

La media cuadra desde el escenario hasta la Avenida Dorrego se llena pronto. La gente llega caminando desde la estación Federico Lacroze del Ferrocarril Urquiza, a cinco cuadras, desde paradas de colectivo cercanas en todas las direcciones, autos estacionados donde se puede y desde del subte: cada cinco minutos, en las dos direcciones, una pequeña marea de cien personas sale de las bocas de la línea B coreando alguna consigna y agitando la V con los brazos arriba.

En la calle, la multitud se suma al canto que retumba escaleras abajo: en la llegada, aun sin los resultados, se repite el mismo canto que hace cuatro años despidió el gobierno de Cristina en Plaza de Mayo “Oh, vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver”. Aunque las banderas que más circulan acá ya dicen “Volvimos”, es difícil dejar de lado la consigna emblema de la resistencia de estos cuatro años que se cantó, sin diferencia de tono, en las salas de teatro y cine, en marchas de derechos humanos, feministas, en las presentaciones de cualquiera de los Fernández pero también en algunos eventos con funcionarios del Gobierno, en medios de comunicación, en reuniones sociales y familiares.

Hay familias con niñxs a upa y en carros, con hijxs grandes que a su vez están con sus hijxs, parejas sueltas o de a varias, amigos y amigas mezclados. Sólo se ve un grupo grande organizado debajo de una bandera azul enorme del Movimiento Evita que cuelga de las rejas del Parque los Andes. Más atrás, de la misma vereda, se despliega otra de Seamos Libres. Enfrente, sobre una valla, una más grande de ATE.

Entre los que las llevan a pie agita un grupo de La Cámpora, y una columna del Movimiento de Unidad Popular (MUP) suma tambores y baile que levantan sudor a su paso: la amenaza de lluvia no se concretó pero la humedad sí y el clima es de fiesta callejera de carnaval.

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