lunes 14 de octubre de 2019 - Edición Nº1458
ExtraData » ARTE Y CULTURA » 30 sep 2019

Helena Janeczek: "La ficción hace posible percibir de manera más cercana"

"La chica de la Leica" es la novela en la que la escritora Helena Janeczek reconstruye la vida de Gerda Taro, la primera fotorreportera muerta en un campo de batalla, durante la Guerra Civil Española, que, en dupla con André Friedmann, fotografió bajo el seudónimo de Robert Capa.


A partir de un distanciamiento entre ellos, es Friedmann quien continúa firmando sus trabajos con ese nombre pero fue la investigadora Irme Schaber la que investigó cuales de las fotos firmadas por ambos pertenecían a Taro (Alemania, 1910). A partir de ese trabajo, Janeczek (Múnich, 1964) se acercó a la historia de la protagonista de su última novela, editada por Tusquets y reconocida con premios como Bagutta y Campiello 2018.

La escritora, que vive en Italia desde hace tres décadas, vino a Buenos Aires para participar del Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (Filba) y en ese marco, habló con Télam sobre la figura de una mujer que se formó como fotógrafa, asumió un compromiso político y decidió ir a retratar la guerra.

Taro, que murió a los 26 años en las afueras de Madrid, es narrada desde el recuerdo de dos hombres que la amaron: Willy Chardack y Georg Kuritzkes y desde la perspectiva de su amiga Ruth Cerf, con quien vivió en París huyendo de Alemania.

- ¿Cómo llegaste a esta historia y qué te atrapó de Gerda?

-Helena Janeczek: En 2009 en Milán asistí a una exposición en la que había trabajos de Tardo y salí fascinada, después leí su biografía y algunos años más tarde comencé a escribir esta historia. Me fascinó muchísimo que tuviera tantas facetas contradictorias, que la volvían difícil de encasillar y definir.

- Justamente la autora de esa biografía es Irme Schaber. Es una mujer la que la redescubre y permite visibilizar su trabajo...

-H.J.: Irme hizo un trabajo formidable, fue ella quien descubrió a Gerda y se preguntó cómo podía ser que esta fotógrafa estuviera casi olvidada. Algunas veces la recordaban solo como la novia de Capa. Tuve la suerte de ponerme en contacto con ella y fue muy generosa ante mi pedido porque le expliqué qué tipo de trabajo quería hacer y me habilitó sus archivos y su investigación. Respeté esos hechos, esos materiales.

- En la novela asistimos al proceso de politización de esta protagonista. ¿Qué te interesaba de ese aspecto?

-H.J.: Me fascinaba no solamente que esta mujer se haya politizado muy rápidamente sino que esta manera de comprometerse fue muy natural. Es una mujer que quiere y busca ser libre comprendiendo que la posibilidad de cambiar implica no traicionarse.

- En el libro hay distintas miradas sobre Gerda: los dos hombres que estuvieron enamorados de ella (Willy y Georg), su amiga Ruth. ¿Cómo construiste la ficción en relación al trabajo de investigación?

-H.J.: Quise presentarla desde estas tres miradas que ayudan a descubrir sus distintos aspectos para que el lector pudiera formar su propia imagen y perspectiva de Gerda. No hay una sola mirada sobre ella. Percibí la necesidad en algunos momentos de recrear escenas que surgen de estos flujos de memoria. Todo se basa en hechos documentales, en personas existentes y eso también fue un desafío porque al final recreo no tanto esos hechos de la vida sino también la interioridad, la psicología de esos personajes.

- El ejercicio de memoria y el pasado reaparece en el presente de manera sorpresiva a la largo de la trama.

-H.J.: Si, es un tema que atraviesa todo mi trabajo. En este libro estaba buscando la manera de contar a Gerda como un emblema. Es un personaje muy vital con momentos muy difíciles, es parte de una generación que tenía mucho deseo de luchar, de comprometerse. Gerda aparece como una luz de todo ese proceso y como una figura un poco idealizada para los dos hombres que la sobrevivieron a ella y a Capa: Willy y Georg. Quise establecer cierta distancia porque es una manera de confrontar con la historia, con la herencia histórica y con lo que significaba profundamente para algunas personas.

- El contexto en el que se forma Gerda está atravesado por el acceso más masivo a las cámaras fotográficas...

-H.J.: Sí y en ese contexto de Francia, con una política restrictiva en relación al permiso de los exiliados, refugiados, inmigrantes, la fotografía era una posibilidad de autonomía y de libertad material muy importante y por eso Capa cuando llega a París lo único de valor que tiene es su Leica.

- ¿Qué aporta la ficción a la hora de revisar y construir la memoria histórica?

-H.J.: La ficción es un trabajo que hace posible percibir de manera más cercana porque permite que los personajes y sus historias revivan en el relato literario con un mensaje histórico.

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