domingo 25 de agosto de 2019 - Edición Nº1408
ExtraData » DEBATES » 8 ago 2019

Cultura digital

El gaming no es jugar a la play hasta la madrugada

El premio de 900 mil dólares que ganó un argentino de 13 años en un mundial de Fortnite, puso a los esports en la escena.


Por: Leandro Cócolo // Ilustración Silvio Daniel Kiko - revistaanfibia.com

A contramano de lo que se cree, es una disciplina súper profesionalizada: horarios fijos de entrenamiento, análisis de video, nutrición, kinesiología y hasta psicólogos deportivos. Incluso, hay gamers a los que ni siquiera les gusta el videojuego al que se dedican.

La noticia llegó a todos los medios: un argentino, Thiago “King” Lapp, ganó 900 mil dólares en el Mundial de Fortnite por salir quinto. Con 13 años nunca había salido del país hasta que viajó a Nueva York para jugar este torneo. El campeón fue el estadounidense Kyle Giersdorf, de 16, que se llevó más de 3 millones de dólares, premio superior al de Novak Djokovic por ganarle la final de Wimbledon a Roger Federer o a la bolsa que se llevó el Chino Maidana en su segunda pelea contra Floyd Mayweather Jr.

Captada la atención por las cifras de los premios, los Esports entraron de lleno en las casas de los argentinos: “hay un pibito que ganó casi un palo por jugar jueguitos”, “elegimos la profesión equivocada: era jugar a la play”, “y yo laburando 9 horas en una oficina” fueron algunas de las frases que se repitieron por esos días.

También fue noticia el recibimiento a King en Ezeiza o la cantidad de dinero que podría retenerle la AFIP. Pero poco se habló de los deportes electrónicos en sí, lo que aumentó los prejuicios que tanto les molestan a los gamers: “Se piensan que por dedicarte a esto sos un granoso que está todo el día comiendo mierda, que no cuida su físico ni su vida social”, dice Gonzalo García, dueño de Furious Gaming, uno de los equipos más grandes de Argentina.

Para empezar, lo mejor sería definir algunos conceptos básicos. Gaming refiere a la industria del videojuego; gamers, a los que los juegan. Esports, en cambio, es un término acotado a las competencias profesionales de determinados juegos, por ejemplo el FIFA –individual- o el League of Legends –en equipos-.

El punto de partida en Argentina fue la creación de Furious Gaming e Isurus Gaming, los dos equipos que dominan la escena en la actualidad. Fueron fundados en 2011 y 2012, respectivamente, y se extendieron en la región, con equipos que compiten en Chile y en Brasil, y manejan presupuestos que van desde los 200 mil a los 300 mil dólares, con ingresos por sponsors, merchandising, premios y un sistema de suscripciones en camino: “Como ser socio de Boca pero ser socio de Furious a cambio de beneficios”, cuenta Gonzalo.

La comparación con Boca, suena a exagerada pero se apoya en una serie de paralelismos entre el deporte electrónico y el tradicional. O mejor dicho, en la decisión del deporte electrónico en copiar gestos y señas del deporte tradicional. La organización, los horarios de entrenamiento, la disciplina de los jugadores, la captación de talentos, el análisis de video, la nutrición y hasta la salud, la incorporación de kinesiólogos y psicólogos deportivos al staff.

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