miércoles 17 de julio de 2019 - Edición Nº1369
ExtraData » ACTUALIDAD » 12 jun 2019

La fórmula Macri-Pichetto

Salvar la república, matar al algoritmo

Edulcorar el peronismo de Pichetto para no detonar al círculo rojo, eludir la neogrieta república/kirchnerismo, redefinir el sujeto político al que estos candidatos les hablan, recalcular el branding declamado por Cambiemos, entonar un discurso que subraye los esfuerzos por salvar la democracia y al mismo tiempo contentar a radicales y al capitalismo financiero.


Por: * Flor Minici y Flora Vronsky // Ilustración: Juan Martín Ayerbe

¿Es una jugada maestra o una vuelta de llave antes de dejar el poder? Flor Minici y Flora Vronsky proyectan cómo sigue la jugada que reconfigura el escenario político electoral.

Miguel Ángel Pichetto, el histórico del PJ conservador, el rosquero por antonomasia, el dueño y señor del cuerpo del Senado de la Nación le dijo que sí a Mauricio Macri. Se convirtió, de estan manera, en el precandidato oficialista a vicepresidente de la República Argentina. ¿Generó la fórmula el efecto sorpresa que buscaba justo antes del cierre de las alianzas y las listas? ¿Es una jugada lo suficientemente disruptiva como para reconfigurar el escenario político electoral y tensionar el armado del campo nacional y popular que tiene en la mano el café humeante de Sergio Massa? ¿Es una jugada maestra y pragmática o una cerradura que deja ver en un pequeño rincón la posibilidad de estar jugando para dejar el poder?

Como todo hecho político, esta fórmula es el resultado de diversos procesos cuya decantación se precipitó con el anuncio de la fórmula opositora Fernández/Fernández nacional, Kicillof/Magario en la provincia de Buenos Aires y la posibilidad real de un acuerdo frentista entre el PJ, el kirchnerismo y el Frente Renovador. La exigencia, encabezada por Emilio Monzó, de una mayor apertura dentro de la alianza Cambiemos venía disputándole terreno al ala ‘algoritmo’ de Marcos Peña y Jaime Durán Barba; escenario que podría haberse despejado de haberse cerrado la fórmula con el radical Ernesto Sanz como vicepresidente. Pero la negativa de Sanz fue rotunda.

Primer punto claro: Pichetto no fue la primera opción; ganó la necesidad desesperada de apertura. En este punto la candidatura del histórico del Senado puede ser leída como un fracaso.

Previamente, Cambiemos había coqueteado con la figura de Juan Manuel Urtubey (en el lenguaje de las redes sociales y algunos medios aliados) posiblemente para medir qué niveles de aceptación podría tener una fórmula que incluyera algún elemento proveniente del universo peronista. Ese mismo ensayo con Roberto Lavagna había sido absolutamente descorazonador. Segundo punto claro: Pichetto no fue la primera opción pero, para el sector ‘apertura’ de Cambiemos, el peronismo tradicional sí. En esta línea, la inclusión de Pichetto en el armado oficialista termina siendo no sólo esperable sino también lógica, ‘racional’. No hay aquí un correlato electoral en cuanto a caudal de votos (exceptuando algunes ex massistas decepcionados que radicalizarían hacia la derecha y les votantes piso del peronismo conservador), si no otro tipo de capital; un capital simbólico que viene a revivir uno de los núcleos de la matriz cultural liberal: la salvación de la república, la protección de las instituciones democráticas y la relación carnal con el libre mercado.

Pichetto, según Mauricio Macri, es un ‘hombre de Estado’; un garantista de la gobernabilidad, un caballero político, el elemento con credenciales históricas suficientes para erigirse como representante de la república frente al ‘autoritarismo populista’ que sobrevendría en el caso de perder las elecciones, como tuiteó el Presidente. Tercer punto claro: el problema no es ya el peronismo, es ¡por fin! el kirchnerismo.

Devenido en la nomenclatura definitiva de populismo: pero no ya un kirchnerismo como se lo creía, desgastado y aislado, sino como parte de una compleja arquitectura de articulaciones que intensamente está terminando de ser definida en estos días. Populismo, ese significante que es temor para las derechas cuando de armados antioligárquicos se trata.

Y se trata, para Cambiemos -que posiblemente encuentre un nuevo nombre para las próximas elecciones-, de recoger en sus arcas ese sentimiento antipopulista que expresa al antiperonismo, paradójicamente en una figura que es, sin medias tintas a hoy, peronismo negándose a sí mismo.

No puede dejar de tenerse en cuenta que, además, la jugada es sumamente arriesgada, ya que arroja a les votantes sólides de Cambiemos a un pacto con esos “70 años” que el macrismo viene esgrimiento arruinaron el país. En esta dialéctica de la negación se dirime un sin salida que quizás anuncie la debacle.

Nota completa acá

Flor Minici // ACADEMICO // Licenciada en Letras, proyecto de magister en Sociología Económica y de Doctora en Letras. Escritora, poeta y ensayista. Investiga las relaciones entre feminismos, populismos y neoliberalismos. Fundadora de Ni Una Menos y miembra de la plataforma Comunes.

Flora Vronsky // ACADEMICO // Licenciada en Letras, Licenciada en Filosofía y Magister en Gestión cultural. Escritora y poeta. Miembra de la plataforma Comunes. 

Juan Martín Ayerbe // ILUSTRADOR // Ilustrador y Diseñador Gráfico recibido en la FADU-UBA donde da clases en la materia Diseño Editorial. Aficionado a la animación, al constante aprendizaje y al movimiento.

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