martes 21 de mayo de 2019 - Edición Nº1312
ExtraData » DEBATES » 8 mar 2019

Macri en el mundo del revés

A contramano del discurso presidencial, la estrategia de "inserción inteligente" resultó un fiasco con magros resultados. Razones y consecuencias de otra política oficial fallida.


Por: * María Laura Carpineta // revistazoom.com.ar/

Hace poco, en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Mauricio Macri no sólo describió un país con una inflación y pobreza en descenso y una economía en crecimiento, también caricaturizó la política exterior del anterior gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Los ejes de la política exterior de nuestro país eran la alianza con Venezuela y el pacto con Irán”, aseguró el mandatario para justificar la propia y destacar “el rol positivo de la Argentina en la región y en la escena global” que, sostuvo, consiguió desde 2016. Pero al entrar en su último año de mandato y a siete meses de las elecciones que definirán su reelección, Macri solo puede defender ese “rol positivo” con fotos protocolares y apoyos declarativos de los líderes de las potencias más importantes, y nuevas exportaciones, en su gran mayoría, de productos primarios, sin valor agregado, como cerezas, limones y carne.

Aun los analistas que se esfuerzan en ser optimistas reconocen que el gobierno de Macri no consiguió ni logros concretos en materia de política exterior ni resultados tangibles e importantes en las estrategias de integración y alineamientos que propuso. El argumento más benévolo es que el mandatario leyó mal el contexto mundial, apostó por abrirse a una globalización supuestamente positiva de la mano de las grandes potencias occidentales -Estados Unidos y la Unión Europea- en un momento en que las dos dan aires a discursos nacionalistas y profundizan sus proteccionismos económicos.

Dicho de manera más llana, plantearon una política exterior similar a la de los 90s -con apertura comercial, alineamiento y concesiones a Estados Unidos, menos visibilidad para el reclamo de las Islas Malvinas para mejorar la relación con Reino Unido y Europa, y mayor confianza en los organismos internacionales de crédito-, pero sin una realidad internacional como la de los 90.

En esa época, Estados Unidos salía triunfante de la Guerra Fría y su principal objetivo exterior era imponer y demostrar su hegemonía absoluta y su control unipolar sobre la comunidad internacional. Estaba deseoso de beneficiar a sus aliados en cada región del mundo y la Argentina de Carlos Menem fue su mejor alumna en Sudamérica. Las potencias europeas, en tanto, estaban interesadas en entablar una próspera alianza basada en la apertura económica y, en el caso argentino, en la privatización de los servicios públicos y áreas estratégicas.

Hoy, en cambio, el “America First” de Donald Trump, el triunfo del Brexit en Reino Unido, el ascenso gradual pero certero de partidos ultranacionalistas en la mayoría de Europa y una economía global que es empujada por múltiples potencias, entre ellas China, dejó a Macri sin aliados occidentales interesados en recompensar comercialmente un alineamiento político como el que propuso y que el canciller Jorge Faurie vendió como una “inserción inteligente” al mundo.

Nota completa acá

* Periodista especializada en política internacional. Licenciada en Ciencia Política (UBA). Magister en Seguridad Internacional (Sciences Po)

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