miércoles 20 de marzo de 2019 - Edición Nº1250
ExtraData » TECNOLOGÍA » 13 feb 2019

Apple y Google combinan Black Mirror con prácticas machistas

Las empresas permiten una app para que las mujeres sean controladas por hombres. Un marido o un padre puede tomar todas las decisiones por "sus mujeres" y además recibir notificaciones cuando estas realicen trámites.


La mitad de la población de Arabia Saudí vive bajo un reinado anacrónico a nivel político y distópico a nivel tecnológico. Las mujeres del país de Oriente Medio son atadas de manera incremental con unas cadenas digitales controladas por sus guardianes legales: maridos, padres o, en algunos casos, hermanos mayores, tíos y abuelos.

Uno de estos métodos de control es una plataforma llamada Absher (أبشر), creada por el propio Gobierno saudí y que permite a los ciudadanos ejercitar sus deberes y derechos civiles: pagar multas, inscribir nuevos datos fiscales, gestionar las citas para renovar carnets, etc. En ella, los miembros de una familia pueden recibir notificaciones de lo que otros miembros hacen con su vida digital.

La ley de Arabia Saudí especifica que cada ciudadano del sexo femenino debe tener un guardián del sexo masculino que sea el responsable final de sus acciones. Esto significa que en las aplicaciones como Absher, un marido o un padre puede tomar todas las decisiones por "sus mujeres" y además recibir notificaciones cuando estas realicen trámites como usar su pasaporte o pedir un visado de viaje. Un eslabón más la cadena.

No queda claro si esta aplicación incumple algún motivo técnico para no estar en la App Store de Apple ni en Google Play de Google, pero entidades como Humans Right Watch y Amnistía Internacional han solicitado a Apple su retirada por motivos éticos y porque "Apple y Google tienen reglas que impiden la publicación de aplicaciones que facilitan las amenazas y el acoso".

Más de un millón de personas han instalado esta aplicación en Android. Se desconocen las cifras en el caso del iPhone. Si Apple y Google eliminasen estas aplicaciones, podrían sufrir sanciones del gobierno saudí.

La plataforma Absher podría ser reprogramada para funcionar exclusivamente a través de una página web móvil y en ese caso Apple y Google no podrían hacer mucho, pero al menos no estarían haciendo de intermediarios.

Cualquier compañía debe respetar la legislación del país en el que se encuentre, por muy grande que sea. En muchas ocasiones las multinacionales utilizan su impacto económico o de fuerza laboral para presionar a gobiernos y cuerpos legisladores en direcciones concretas. Apple se ha auto erigido durante los últimos años en adalid de los derechos humanos en todo el mundo, con un especial foco en la privacidad.

Una privacidad que otorga a sus ciudadanos en los países del "orden liberal", cuando Apple se niega a entregar sus datos ciegamente a la policía o fiscales. En países autócratas o con peores índices democráticos, el nivel de defensa de los derechos humanos de Apple también se reduce.

Para poder seguir en China Apple tuvo que eliminar múltiples aplicaciones de periódicos extranjeros, incluyendo The New York Times, eliminado aplicaciones de privacidad de su App Store para que el gobierno de Pekín pueda espiar mejor a los usuarios de iPhone, e incluso tenido que transladar los servidores donde se almacenan los datos de sus clientes chinos a China.

En Rusia, Apple hace lo mismo bajo la obligación de la nueva ley. Estados Unidos no permite a Apple operar en Irán, pero la situación no sería muy diferente a la que Apple toma con Arabia Saudí, Catar, Hungría o Turquía: acatar, acatar y volver a acatar.

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