jueves 17 de enero de 2019 - Edición Nº1188
ExtraData » ACTUALIDAD » 14 dic 2018

#NoNosCallamosMas

Claudia Guebel decidió presentarse ante la Justicia porque le "removió todo ver a las actrices"

La empleada del Congreso que denunció por abuso sexual al senador radical Juan Carlos Marino afirmó que los casos de acoso "no sólo se dan en el ámbito de la cultura o de las artes, sino que se da primordialmente en el ámbito de la política, donde se juegan relaciones de dominio y poder por excelencia".


En diálogo con radio Continental, Claudia Guebel expresó que "acá no está en juego la honorabilidad del senador, sino la marca indeleble" que le ha dejado "este tipo de conductas".

La mujer declaró en su denuncia que Marino abusó de ella en una oportunidad en que se encontraban solos en su despacho, y que la acosó con mensajes inapropiados a su celular. "Me quedé atónita y temblorosa", dijo, cuando el senador la manoseó, según su relato.

"Hay que tener las cosas muy claras en la vida para poder dirigirse de manera firme hacia los Tribunales de Comodoro Py en forma voluntaria, de modo que tengo mucha tranquilidad de conciencia y mucha paz conmigo misma", dijo la denunciante.

Añadió que su presentación se debe a "una cierta madurez, a la edad y el hartazgo" que siente "como mujer, como argentina y como personal legislativo", ya que toda su vida, dijo, no hizo "más que estudiar" y capacitarse para poder desarrollarse, y que no lo logró "por este tipo de situaciones".

"Me removió todo ver a las actrices; y eso no es solo en el ámbito de la cultura o las artes: se da también y primordialmente en el ámbito de la política, donde se juegan las relaciones de dominio y poder por excelencia", expresó.

La mujer aclaró que no quiso hacer público el hecho porque "es un tema de su vida privada" aunque "el personaje sea público y las consecuencias también" pero que "se filtró en la prensa".

Guebel relató que el episodio ocurrió "a principios de este año" cuando ingresó a trabajar con el senador después de haber pedido el pase desde la Cámara de Diputados.
"Primero comencé en una comisión de juicio político que había quedado a cargo con un señor de un prontuario importante y donde todos sabíamos, pero ninguna de las chicas se animó a hacer la denuncia, solo había denuncias administrativas. Entonces, hasta me pidieron que yo lo denunciara, pero no quise, y ese funcionario terminó hoy trabajando con el diputado (Alfredo) Olmedo", narró la empleada sin hacer mención al nombre del referido.

Luego, completó con que creyó que por su "preparación, la mejor comisión era la de Marino (encargada del seguimiento de organismos de Inteligencia), por lo que tomó esa posibilidad como un desafío profesional".

"Pero me dijo, 'acá no hay lugar, somos muchos, te vas a desempeñar produciendo informes y yendo a las comisiones, pero cuando yo te diga, nos vamos a manejar así', y ese nos vamos a manejar así dio lugar para muchas cosas".

"Entonces, en lo que fue un derrotero, todos los 14 o 15 de cada mes, como hay que presentar una planilla de asistencia para cobrar el sueldo, tenía que ir a que firmaran la planilla y lo hacían como de favor", relató.

Agregó que en el episodio denunciado, "el senador me llama con el dedo diciéndome 'vení acá antes de irte', y cuando lo hice, sin mediar palabra, el tipo avanzó a manosearme los pechos".

"Sabiendo cómo funciona la mentalidad masculina, siempre me cuidé mucho de la ropa, pero así y todo lo hizo, cuando era casi imposible que metiera la mano a través de un trajecito tipo sastre. Ahora yo pregunto ¿a quién se le pueden contar estas cosas?", manifestó conmovida.

También aludió a la denuncia contra quien situó como "el jefe del despacho de este senador, un hombre de 65 años, que fue mucho peor todavía. El tipo, haciendo uso de su poder, me dijo que tome asiento, me explicó que el senador tenía vocación de ser gobernador y que tenían en la manga un as de espada que iba a bajar al contendiente de Cambiemos, y que consistía en una denuncia de pedofilia".

"Yo me pregunté: ¿qué puedo aportar a un comentario así?, entonces insistí en que apuraran la firma del papel de asistencia y fue entonces cuando me tomó muy fuerte de los brazos y me metió la lengua. No sabe el asco, no sabe el asco, que me dio", contó la empleada en la entrevista donde admitió que "hasta por la edad que uno ya tiene, temí incluso que me hubiera transmitido alguna enfermedad".

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