lunes 10 de diciembre de 2018 - Edición Nº1150
ExtraData » ENTREVISTAS » 6 nov 2018

Merchán: “Tenemos que salir del discurso aburrido como un hongo, de la bajada de línea gorila con la sociedad”

Referente feminista dentro del flamante Frente Patria Grande, la dirigente explica cómo convive su agenda de género con la impronta papal que representa Juan Grabois. Razones del respaldo a Cristina Fernández, distancias y cercanías con el peronismo y el desafío de poner el foco en la contradicción principal: ganarle a Macri.


Por: Carlos Romero (@soycarlosromero) // revistazoom.com.ar

Con la cercanía de 2019, los armados electorales van tomando forma. Uno de los más novedosos es el Frente Patria Grande, que el sábado 27 de octubre se lanzó en Mar Del Plata, encabezado por Juan Grabois, dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular. El espacio, que tiene además una impronta juvenil y feminista, busca sumar apoyos a Cristina Fernández más allá de la lógica partidaria tradicional. “Las corporaciones intentan que Cristina juegue o no de acuerdo a sus necesidades. Nosotros tenemos que hacer que juegue o no de acuerdo a las necesidades del pueblo”, sostuvo la cordobesa Cecilia “Checha” Merchán, diputada del Parlasur, de larga trayectoria en el feminismo y una de las figuras del nuevo frente, del que también participa el economista Itai Hagman. Merchán, referente de la organización La Colectiva, destacó la necesidad de un movimiento feminista que cuestione la totalidad de las estructuras, incluidas las del campo popular, y de una agenda electoral no limitada a la economía.

Además, respondió sobre las diferencias con Grabois, quien se opuso a la interrupción voluntaria del embarazo: “Tenemos un nivel muy amplio de mirada política. Así como para la legalización del aborto podemos asociarnos con un feminismo liberal, entendemos que en la región, por ejemplo, la lógica del Papa juega para nuestro lado”. 

– ¿Qué significa, en concreto, que una organización política tenga perspectiva de género?
– Es tener una mirada feminista que atraviese la totalidad de la estructura, y cuando decimos esto, también hablamos de las estructuras propias. Ahí es donde todo lo discursivo empieza a hacer agua. Hablar de feminismo es ahora políticamente muy correcto, pero es más difícil ver que el patriarcado nos cala muy profundo y que construir desde una mira diferente es lo que más cuesta, porque todo el poder que se ha construido, y el que se sigue construyendo, es patriarcal. En nuestras propias organizaciones hermanas, una cosa es lo que discutimos cuando estamos todas y todos juntos, y otra es lo que discuten los tres varones cuando tienen que cerrar los acuerdos. Ver cómo se resuelve esto de otro modo no sólo va a aportar a una mirada feminista, sino a una mirada liberadora, transformadora, que va a traer mucha novedad el día en que empecemos a logarlo en serio en las organizaciones populares.

– Hace poco estuvo en Argentina la escritora Silvia Federici y remarcó que el feminismo tiene que ser anticapitalista. ¿Qué opina?
– Totalmente de acuerdo. Volví a releer su libro Calibán y la bruja, y aprovecho para recomendarlo a quien no lo haya leído, porque es revelador. Marca con claridad cómo la quema de brujas, la esclavitud negra y la conquista de América son la base del capitalismo. Y da vuelta la mirada marxista y foucaultiana, porque, casualmente, en la acumulación del capital, Marx se olvidó de las mujeres, y en la biopolítica, Foucault se olvidó del cuerpo de las mujeres. Lo que dice Federici es que el feminismo debe cuestionar toda la estructura.

Para nosotras, por ejemplo, no hay feminismo que pueda ir por la legalización del aborto y que no rechace el acuerdo con el FMI. Lo digo porque muchas feministas liberales hicieron llorar a un montón de mujeres de emoción con el debate por el aborto. 

– ¿El feminismo liberal toma las reivindicaciones pero a título individual?
– Exacto. En la legalización del aborto, tenemos de aliadas a un montón de mujeres con esas características. Por eso, nosotras no hablamos de la autonomía de los cuerpos sino de la soberanía de los cuerpos, porque no es un término individual sino político; y hablamos de poder tomar decisiones en cuanto a lo reproductivo, pero también sobre qué implica la alimentación en nuestros cuerpos y quién la define, y de cómo la pobreza nos marca de manera diferente que a los hombres.

No es lo mismo la soberanía sobre los propios cuerpos si no tengo plata para arreglarme los dientes o si no tengo agua caliente para bañarme todos los días.

– ¿Cómo convive esta perspectiva con un feminismo liberal?
– El feminismo es un gran movimiento, por eso hablamos de los feminismos, y en su interior hay miradas con determinados sesgos. Quienes venimos de un feminismo popular, consideramos que lo que tenemos que hacer es asociar y juntar todas esas luchas. No podemos pelear por la igualdad de las mujeres si no vamos a pelear por la plurinacionalidad en nuestro país. No podemos decir que somos feministas y que no nos importa, como hacen un montón, que ahora el Ministerio de Salud sea una secretaría. ¿Y cómo no nos va a importar si hay o no diversidad de medios, si somos las que más tenemos que batallar para que se escuchen todas las voces?

– Es decir, no puede haber igualdad de género si hay desigualdad social.
– Claro, y viceversa, porque también hay una trampa. Con las feministas liberales tenemos un debate, pero dentro del campo nacional y popular y de izquierda, tenemos otro, que es cuando nos dicen “vamos por la justicia, la igualdad y después veremos lo de género”. No hay forma y si no lo quieren entender, vayan y lean y estudien, o vean lo que pasa en la realidad o sáquense las gafas del machismo. Cuando éramos parte de organizaciones mixtas, siempre teníamos compañeros varones que nos decían “pero chicas, esto es La Política”. Lo que ellos hablaban era “La Política”, con mayúsculas, y lo que hablábamos nosotras eran “los temas”. En 2010, cuando empezamos a instalar fuerte en el Congreso la legalización del aborto, yo vivía en los medios de comunicación, debatiendo con otras mujeres, pero nunca había un varón.

Cuando pasó a la agenda pública más importante, hubo varones en los medios hablando del aborto. Habíamos hecho tantas acciones que nuestros “temas” habían ingresado a “La Política”. En realidad, siempre fueron cien por ciento políticos.

– ¿Cómo comulgan la lucha por la legalización del aborto con la posición de Grabois, que se manifestó en contra?
– Tenemos que empezar a poner en discusión algunas cosas con nuestros compañeros varones. Primero, que los feminismos populares tienen que asociarse con movimientos populares, eso como base. Entre ellos, la economía popular es un movimiento muy importante, donde tenemos que estar juntas y juntos, sin dudas. Dentro de la economía popular, no todos quienes se asocian con nosotras piensan como Juan, pero no es un problema que no pensemos lo mismo. En todo caso, lo que van a tener que empezar a ver nuestros compañeros que tienen otra postura sobre el tema, es que así como John William Cooke dijo en su momento que se podía no ser peronista pero no se podía ser antiperonista, ahora se puede no ser feminista, se puede no estar a favor, pero no se puede ser anti nosotras. Ahí tienen que conjugarse nuestras miradas.

Nota completa acá

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

EXTRANEWS

Panorama informativo para abonados

VIDEOS