martes 20 de noviembre de 2018 - Edición Nº1130
ExtraData » ENTREVISTAS » 19 oct 2018

Sztajnszrajber: “La salida a la grieta es la profundización de la grieta”

El filósofo explica por qué cree que la metafísica contamina el debate sobre la despenalización del aborto. Crisis de representación, revolución feminista y elogio del conflicto.


Por: * Adrián Murano // revistazoom.com.ar

“Política, no metafísica”. El filósofo Darío Sztajnszrajber resumió en tres palabras el sentido de su exposición en el plenario parlamentario que debate la despenalización del aborto. Para el autor de Filosofía en 11 frases y protagonista de “Salir de la Caverna” -uno de los espectáculos donde combina música y divulgación filosófica-, la discusión debería alejarse de los dogmas y resolverse en el terreno pragmático. Al fin y al cabo, sostiene, “no se trata de determinar el origen de la vida sino ponerle fin a la muerte evitable de miles de mujeres”.

Sztajnszrajber profundiza los conceptos que esbozó en su presentación de siete minutos en el Congreso. “Además del texto de (John) Rawls que yo cité al inicio de la exposición hay otro texto de Richard Rorty -La prioridad de la Democracia por sobre la Filosofía- que va en esa dirección. Y es particularmente interesante, porque Rorty era un liberal de izquierda, lo que lo lleva a sostener con mucho énfasis la distinción entre lo público y lo privado.

Por ejemplo dice que hay autores que son muy enriquecedores para la vida privada y para el desarrollo de nuestra vocación existencial, que nos pueden ayudar muchísimo a reinventarnos a nosotros mismos de la puerta de casa para dentro, pero que en términos de política pública son autores que pueden resultar dañinos, porque su filosofía se puede volver autoritaria. Es complejo y discutible el concepto -igual siempre quedará la pregunta abierta sobre cómo sería un orden social nietzscheano-, pero es interesante la lectura que hace Rorty de separar lo público y lo privado, porque termina diciendo algo así como que en definitiva en una sociedad democrática tendrían que existir las condiciones de posibilidad para que el que quiera ser nietzscheano en su vida lo sea y el que quiera ser cristiano lo sea también. Esa resolución desde el pragmatismo político me parece clave a la hora de discutir el aborto”.

O sea que, a contramano de lo que sostienen los legisladores que promueven votar “a conciencia”, la convicción privada no debiera ser determinante en una decisión de política pública.

Claro. Por eso creo que más que dedicarnos al debate filosófico-religioso-metafísico acerca de “qué es la vida, que es la muerte, cuando empieza o termina una persona”, que son debates fundamentales para que uno después defina su propio lugar en el mundo, debiéramos tener un enfoque pragmático. Porque los metafísicos son debates que nunca van a llegar a un común, es más, diría son más ricos esos debates cuando no llegamos a un acuerdo común. En esto discrepo de la idea de que sobre el aborto tenemos que llegar a una postura en común y que entonces la sociedad crece si así lo fuera.

No, la sociedad crece si cada uno puede desarrollar su propia concepción del bien y del sentido sin que otro le esté con el dedito exigiendo que se mueva de lugar o, peor, que desde una de las tantas concepciones del mundo se instalen el orden público e institucional como si fuese universal, y no decidiendo sobre la particularidad.

¿Percibis más metafísica que pargmatismo en el debate?

Desconozco las proporciones, pero es evidente que se intenta llegar a un acuerdo sobre cuestiones metafísicas donde, insisto, ni siquiera estaría bueno que haya acuerdo, mientras hay urgencias que necesitan de una resolución más pragmática. Que las mujeres dejen de morir en los abortos clandestinos es una decisión que hay que tomar, te diría, casi con una mirada de ingeniero, por fuera de la disquisición filosófica y con una planificación mucho más pensada desde la gestión política, en el sentido de gestión de salud pública. O sea: si en nombre de una metafísica no se resuelven los problemas de la crueldad, entonces la metafísica al final resulta cómplice de esos padecimientos. La prioridad de la política sobre la metafísica tiene que ver también con que si la política es un ejercicio de poder, está claro que no hay una condición igualitaria en el acceso al poder de todos los ciudadanos y ciudadanas de nuestra sociedad.

Hay en el caso de la mujer un acceso restringido. Porque si el argumento principal es que la mujer no es dueña de su propio cuerpo: Ia expropiación de la corporalidad la coloca en un lugar restrictivo. La mujer viene entramada en este sojuzgamiento histórico que la coloca en este lugar de ciudadana de segunda. Un estado laico democrático moderno tiene que garantizar que haya acceso igualitario a la democracia, y hoy esa democracia en relación al cuerpo de la mujer está limitada porque no tiene libre poder de decisión.

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