martes 20 de noviembre de 2018 - Edición Nº1130
ExtraData » DEBATES » 16 oct 2018

Bolsonaro y Trump: fascismo neocolonial

Washington apuesta a la elección del candidato de ultraderecha en Brasil para profundizar su estrategia recolonizadora en la región, arremeter contra Venezuela, destruir los organismos de integración regional, reinstalar la Doctrina de Seguridad Nacional, aumentar el control militar del territorio y poner un freno a la avanzada de China y Rusia.


Por: Hector Bernardo (@bernardohector) // diariocontexto.com.ar

“Hacia donde se incline Brasil, se inclinará toda América Latina”, aseguraba el exsecretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger. La premisa parece guiar la actual avanzada neocolonial en la región.

La posible –a esta altura, muy posible– elección del ultraderechista Jair Bolsonaro como presidente del gigante suramericano es una jugada clave en la estrategia que Washington se ha trazado para recuperar el control de su “patio trasero”.

La llegada de Bolsonaro al Palacio del Planalto le permitiría a los halcones de Washington avanzar con la nueva Doctrina de Seguridad Nacional (que ahora tiene como nuevo enemigo interno a los movimientos sociales y a los líderes populares), profundizar el control territorial con miras a una nueva arremetida contra Venezuela, intentar aislar a Bolivia y generar un freno en el creciente vínculo de la región con China y Rusia.

Por el contrario, un posible triunfo del candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, implicaría el regreso de políticas de reivindicación soberana y de independencia económica que resultarían contraproducentes para los intereses de la Casa Blanca (como ya lo fueron durante los gobiernos de Luiz Inácio “Lula” da Silva y Dilma Rousseff).

La embajada de Estados Unidos, encabezada por Lilian Ayalde, jugó un rol clave en el golpe parlamentario contra Rousseff a mediados de 2016. Ayalde había cumplido un papel similar en su misión como embajadora en Asunción previamente al golpe de Estado parlamentario contra Fernando Lugo, en 2012.

Tras el golpe contra Rousseff, el gobierno de facto de Michel Temer (un hombre de la embajada, según revelaron los WikiLeaks) se alineó rápidamente con los intereses norteamericanos. Entre las medidas que impulsó el golpista, una de las más destacadas fue la modificación de la ley que definía que los yacimientos petrolíferos del Presal (una de las reservas más grandes del mundo) sólo podían ser explotados por la empresa estatal Petrobras.

Temer modificó esa normativa y rápidamente Shell, Chevron, ExxonMobil, QPI, BP Energy, Ecopetrol y CNOOC Petroleum ganaron licitaciones para explotar el valioso recurso natural brasileño.

Durante 2017, el Ejército de Brasil, junto con el de Perú y el de Colombia coordinados por el Comando Sur norteamericano, realizaron en la Amazonía brasileña, a pocos kilómetros de la frontera con Venezuela, los ejercicios denominados AmazonLog. La constante amenaza de Estados Unidos y sus alfiles regionales sobre Venezuela y las bravuconadas del mandatario norteamericano Donald Trump, que aseguró que no descarta una intervención militar (lo que tiempo después sería también sostenido por el secretario de la OEA, Luis Almagro), fueron el marco de esos ejercicios.

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