martes 23 de octubre de 2018 - Edición Nº1102
ExtraData » DEBATES » 4 oct 2018

“Nos toca hablar a nosotras”

En su acto de egresados, alumnas del Colegio Nacional Buenos Aires relataron hechos de abusos y maltratos de género ocurridos -y silenciados- en los últimos años en la escuela más prestigiosa del país. Texto completo y video de un hecho histórico en la lucha contra el patriarcado.


Nosotras, ex alumnas del CNBA promoción 2016-2017, escribimos esta carta para redoblar la apuesta de lo que significa pararse acá: entendemos que nuestras vivencias tienen mucho en común y que en el “Colegio de la Élite” ser mujer y disidencia tiene sus costos. Somos muchas y no podemos escapar al deseo de expresarnos y manifestarnos. Firmamos esta carta porque nos queremos hacer ver: acá estamos, unidas, luchando por la libertad de nuestros cuerpos gracias a esa marea feminista que hoy pone en jaque cada rincón. Esta entrega de diplomas no es una excepción, y los años vividos de nuestra secundaria tampoco.

En un momento histórico como el que estamos viviendo, se nos hace imposible que acá, en este lugar donde sucedió gran parte de nuestra adolescencia, no se nos venga a la mente este interrogante: ¿Qué implicó para nosotras haber asistido a este colegio? Es inevitable sentir que nuestro género y sexualidad condicionó una enorme parte de nuestra educación.

Y es irresponsable pasar por alto la cantidad de situaciones que tuvimos que vivir a causa de esto: nos hicieron creer que las calzas, los shorts, las musculosas distraían a los compañeros; que una autoridad podía humillarte por cómo estabas vestida; que un escote podía significar una mejor nota; que ante los comentarios machistas de algunos profesores, debíamos bajar la cabeza. Que ni esa tan famosa frase “el campo es nuestro” nos pertenecía: ¿cómo iba a serlo si mientras nuestros compañeros disfrutaban realizar deportes en cuero, a nosotras no nos dejaban ni quedarnos en corpiño deportivo? ¿Si frente a los chiflidos, los comentarios obscenos que provenían del lado de la calle, nos prohibían responder?

Hoy nos damos cuenta que hasta los espacios institucionales que debían educarnos y cuidarnos, hacían agua: porque nos enseñaron a poner un preservativo en diapositivas pero nunca qué hacer si el varón nos insistía para no usarlo, o peor, si nos insistía cuando ellos querían tener relaciones y nosotras no. Y ni hablar de que nunca nos enseñaron a cuidarnos en una relación no heterosexual.

Nos enseñaban, desde arriba de una tarima, a no tomar alcohol de más en las fiestas, pero jamás pusieron el foco en cómo, hasta en esas circunstancias, no debía faltar nunca el consentimiento y el respeto hacia el otre: y nuestros cuerpos lo pagaron.

Nos sabían objeto de burla de algunos grupos de pibes: porque estar con muchos, estar con pocos, ser gorda, ser deseada, ser rara, era motivo para que tu nombre e intimidades fueran expuestos en carteles en el claustro central, redes sociales o descripciones de fiestas.

Se sabía también la enorme cantidad de trastornos alimenticios que existían en cada aula y nunca fueron atendidos como era debido. ¿Realmente pensaban que en un TP de dos horas, dándonos una explicación científica sobre la anorexia y bulimia, iban a tratar la masiva cantidad de casos?

Nota completa acá

 

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