viernes 19 de octubre de 2018 - Edición Nº1098
ExtraData » DEBATES » 24 sep 2018

De movimiento social a resistencia política

La pueblada feminista

Los gobiernos de muchos países conviven con una fuerza política impensada: el pueblo feminista. Una nueva identidad que, en la Argentina, se terminó de articular en los Encuentros de Mujeres y con el Ni Una Menos. "Las mujeres como categoría social estamos al margen, somos lo Otro de este sistema. Por siglos fuimos desprovistas de autoridad y derechos. Ahí reside tanto la subordinación como la resistencia", analiza Graciela Di Marco.


Por: * Graciela Di Marco // Ilustración Enzo Rodríguez Suárez

Octubre de 2016. Polonia. La respuesta desde el movimiento feminista a la amenaza de la prohibición total del aborto fue una huelga de mujeres con más de 143 protestas y 140.000 personas movilizadas. Una autora sueca que escribió sobre el hecho se preguntaba: ¿Pueden las mujeres ser “el pueblo”?

Enero de 2017. Estados Unidos. Al día siguiente de la asunción de Donald Trump a la presidencia del país se realizó la Marcha Mundial de Mujeres. Jim Rankin y Ellen Brait, reporteros del Toronto Star, titularon la nota sobre la movilización: She the People. Aludieron a la demostración de fuerza y unidad de millones de pares.

Ambas referencias describen una fuerza política impensada con la que se cruzaron los presidentes de esos países. No sólo ellos.

Argentina, año 2018. Desde hace tiempo y con más potencia desde el tratamiento de la legalización del aborto, la lucha y movilización de mujeres, lesbianas, cuerpos gestantes y aliados diversos excedió cualquier expectativa, hasta la de aquellos que dieron el visto bueno para la ampliación de derechos.

Hoy se menciona a las mujeres como pueblo, captando en una forma similar y con matices una nueva identidad política. Esta identidad política tiene un nombre: el pueblo feminista, que es producto y a su vez multiplica un cambio cultural imparable. Es un pueblo del cual hago referencia en nuestras publicaciones desde 2010.

Desde entonces sostengo que se enfrentaban dos proyectos antagónicos, uno como campo de lucha y de posibilidades democráticas –a la ofensiva–; y el otro, resistente a la consolidación de nuevos derechos, a la contraofensiva (Di Marco, 2011). Este escenario se ha intensificado en 2018 durante el tratamiento de la legalización del aborto en el Congreso Nacional.

En la Argentina, el momento de la dislocación, el antagonismo y la redefinición de nuevas articulaciones políticas emergidas a partir de la crisis de 2001 fueron la condición de posibilidad de la emergencia de una identidad política, el pueblo feminista. Esta excede a la categoría mujeres pero sus movimientos constituyen un punto nodal.

Esa identidad política es producto de la articulación de diversas luchas para la ampliación de derechos y para la consolidación de una democracia pluralista. Explotó antes y durante el debate por la legalización del aborto que llevó a la salida de multitudes a las calles, a realizar debates y discusiones en los lugares de trabajo, de estudio, en las casas, en los medios de comunicación.

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