martes 23 de octubre de 2018 - Edición Nº1102
ExtraData » DEBATES » 21 sep 2018

El pensamiento colonial y la ideología de la resignación

Una mirada acerca del “cambio” en el mundo y la imposibilidad de la Argentina industrial. Trampas retóricas y falsos dilemas que postergaron y evitan la emancipación nacional.


Por: * Juan Godoy // revistazoom.com.ar

El imperialismo crea, sobre todo en la clase media y sus capas intelectuales, la falsa creencia de una fe en el “progreso” impulsado por las naciones industriales, y al mismo tiempo, el sentimiento, verdadero complejo de inferioridad, de la incapacidad del pueblo nativo para desenvolverse por sí mismo”. (Juan José Hernández Arregui. Peronismo y Socialismo).

“Cuidar su industria en el orden nacional equivale a cuidar su libertad en el orden personal. Los pueblos que se dejan confundir y encandilar con palabras y conceptos que no resumen con toda precisión los intereses nacionales, remedan la torpe obcecación del toro que atropella el paño rojo detrás del cual está oculta la punta de la espada del matador”. (Raúl Scalabrini Ortíz. Bases para la Reconstrucción nacional. Aquí se aprende a defender la Patria)

La pedagogía colonial es un instrumento poderoso que goza la clase dominante y las potencias extranjeras para obstaculizar las posibilidades de emancipación de nuestros pueblos. A través de la misma penetran no sólo en el pensamiento y accionar de quienes planifican el orden dependiente, sino también en sectores ajenos o que al menos pretenden ser ajenos al mismo. Es decir, esa matriz de pensamiento se hace conciencia no solo en sujetos ligados a la dependencia y que se benefician de ella, sino también en los que pretenden y se asumen parte del “campo nacional”, lo que resulta más grave aún. En éstos últimos, la conciencia colonial suele penetrar en forma más sutil, lo que no implica que sea menos grave y pernicioso.

En estas líneas tratamos uno de los ejes del pensamiento colonial que pensamos ha penetrado fuertemente en estos últimos. Nos referimos a una idea que se viene escuchando reiteradamente desde hace algunos años, no obstante tiene también antecedentes en nuestra historia. El pensamiento que hacemos referencia aquí es el que sostiene la imposibilidad de volver a un modelo de nación industrial, que haga énfasis en el desarrollo de las fuerzas productivas, el trabajo formal, en los valores comunitarios, ponga al ser humano como centro, incluso otra/s formas de producción en el sector agropecuario ajenas al agro-negocio que envenena nuestros pueblos, etc.

Lo podemos sinterizar, para que se comprenda sencillamente, como un proyecto de nación que tome como núcleo la experiencia peronismo histórico y sus escritos doctrinales. Argumentos que suelen venir de un desconocimiento de la historia de dicho movimiento nacional y sus particularidades, y que muchas veces pecan de eurocentrismo, y de una mirada penetrada por la negación de la posibilidad del desarrollo de un modelo propio: ¿cómo nosotros latinoamericanos vamos a desarrollar un modelo ideológico propio, más allá de las doctrinas europeas desde el liberalismo al marxismo clásico? En fin, se sostiene, desde un discurso enunciado y reivindicado muchas veces como peronista, dejar de lado esa experiencia argumentando asimismo que el “mundo cambió”, y que un esquema industrial ya no es posible, sobre todo en relación a la profunda transformación tecnológica que se ha producido en los últimos años.

Asimismo, estas transformaciones no son simétricas a lo largo del globo no por casualidad, sino que aquí hay estrategias deliberadas para que sea así, y es parte de la lucha por la emancipación romper con las mismas. Lo que no se puede soslayar como particularidad es la presencia de los movimientos sociales, y a nivel político, la alianza posible con el movimiento obrero organizado. En cuestiones como esta también radica la idea de crear un “camino propio” de emancipación nacional que no sea “calco y copia” de experiencias ajenas.

Nosotros aquí no pretendemos negar las transformaciones sufridas en los procesos industriales, el impacto de la tecnología, la presencia de las empresas transnacionales, etc. Pero consideramos que esas mutaciones (que incluso ya han sido sufridas en los diferentes cambios de matriz tecnológica a lo largo de la historia), no debe llevarnos a conclusiones negadoras de la posibilidad de encarar un proyecto de nación de desarrollo que emancipe nuestra nación y le de justicia social a nuestro pueblo. El debilitamiento de la sociedad salarial que no negamos, no nos debe llevar a concluir que ésta es imposible, pues ese debilitamiento es fruto de la derrota política, y el no pensar caminos posibles para su reconstrucción es parte de la derrota cultural.

La idea de la “tecnología”, si se nos permite sinterizarlo así, como la imposibilidad de la industrialización en los países semi-coloniales lleva a la resignación del desarrollo, y es fruto de una mirada ajena a nuestra realidad. En algunas ocasiones aparece como una excusa para las “políticas tibias” y/o en otras como una justificación de una sociedad excluyente, y de proyectos que planifican la miseria.

Vale decir que en amplios sectores de nuestra economía ni siquiera ha asomado, pues solo basta, para ejemplificarlo, recorrer nuestro Conurbano o el interior profundo y observar por ejemplo que aún se utiliza la tracción a sangre para varias actividades o métodos de producción que en otras partes del planeta (no en todas claro), se consideran prácticamente extintos. Esa idea nace de una pedagogía colonial que mira la realidad a partir de ojos ajenos. Vale destacar que en el avance tecnológico, fruto de la investigación y la innovación científica, que tienen un fuerte impacto en el sistema productivo no escapa a la concentración de las empresas de mayores dimensiones y los países imperialistas a partir del diseño de estrategias de obstaculización para que los países semi-coloniales accedan a esos avances, y/o creen los propios. (Pinheiro Guimarães, 2005)

Nota completa acá

* Lic. en Sociología (UBA). Mg. Metodología de la investigación (UNLa). Docente universitario. Autor de “La FORJA del nacionalismo popular. La construcción de una posición nacional en la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA)”

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