lunes 12 de noviembre de 2018 - Edición Nº1122
ExtraData » DEBATES » 5 sep 2018

El día después de mañana

El país avanza hacia una ola polar. El nuevo mega ajuste del gobierno se monta sobre un escenario de recesión que ya está en marcha. El impacto sobre el empleo, el bolsillo y el escenario político electoral en gestación.


Por: Alejandro Marino // revistazoom.com.ar

El gobierno argentino puso en marcha un feroz ajuste con final incierto. Por su desarrollo en términos económicos. Y por el impacto que pueda tener en el escenario políticos y social.

En el primer rubro, la meta del “déficit cero” que el oficialismo se propuso para cumplir con las demandas del Fondo Monetario Internacional (FMI) es el tercer pronóstico de ajuste en dos meses: hasta el lunes 3, cuando el gobierno anunció el super ajuste, la “meta” era reducir el déficit a la mitad, de 3 a 1,5%. Pero la corrida cambiaria que sacude al país borró ese límite y bajó las perspectivas a cero.

El número tiene efectos políticos y económicos. En lo político, vuelve inevitable recordar cómo terminó el último que se propuso un programa de ajuste similar. Fue Fernando de la Rúa, el presidente que voló por los aires (literalmente) dejando un tendal de muerte y destrucción (también literal).

En lo económico, la meta del 0 por ciento anticipa un recorte estatal que involucra funciones, servicios y personal.

El primer paso fue la supresión de 12 ministerios. El impacto presupuestario de la medida es marginal, pero la elección de los suprimidos es toda una declaración de principios del gobierno PRO: entre otros, eliminó Trabajo, Ciencia y Salud. Dejó en pie, en cambio, Justicia, una de las patas que sostiene al macrismo hostigando a parte del elenco opositor.

Desde el punto de vista económico, el mega ajuste en marcha indica que el país va hacia una era polar. Ese proceso recesivo, por cierto, ya empezó. Según el último informe de coyuntura del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (Ite), la economía -que venía en falsa escuadra desde el inicio de la era macrista- terminó de derrumbarse en el mes que pasó.

“Los datos del segundo trimestre del año comenzaron a reflejar el impacto de la corrida cambiaria en el nivel de actividad -detalla el informe-. En efecto, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) se contrajo en junio un -6,7% anual, lo que implica que en el segundo trimestre la economía cayó un -4,2% en relación a idéntico periodo del año pasado (la mayor baja desde 2012)”.

El EMAE acumuló así cinco meses consecutivos de contracción en su serie, sin estacionalidad, ubicándose en niveles inferiores a los observados en diciembre de 2015. Estos resultados entierran definitivamente el objetivo de Cambiemos de alcanzar dos años de crecimiento económico consecutivos y la virulencia de la recesión siembra dudas acerca de una posible recuperación del nivel de actividad en 2019.

“De mantenerse la actividad en el mismo nivel que junio -pronostica Ite-, el año 2018 cerraría con una baja del PIB de -1,8%”.

Si bien desde la gestión de Cambiemos se hizo referencia a que la recesión obedecía a la fuerte caída del agro producto de la sequía, lo cierto es que la recesión es generalizada e impacta en varios sectores. Los datos adelantados de EMAE analizados por el Instituto permiten inferir que, de descontar el impacto de la sequía, la economía pasó de crecer un 3,8% anual en el primer trimestre a 0% en el segundo, lo que implica una violenta caída en términos desestacionalizados.

Algunos sectores que venían exhibiendo un desempeño económico aceptable registraron una súbita caída. La producción industrial pasó de crecer 3,5% anual en el primer trimestre a caer -1,7% en el segundo. Similar dinámica se observó en sectores como comercio (+6,2% vs -0,7%) y transporte y comunicaciones (+1,1 vs -4,4%).

“Los primeros datos de julio indican que la recesión continúa -precisa el informe-. Nuestro Indicador Mensual de Actividad (IMA) cayó en el mes un -0,8% anual y un -0,6% mensual sin estacionalidad”. La fuerte aceleración de la inflación, claro, impactó en el consumo de los sectores populares. “En el séptimo mes de 2018, el consumo medido por nuestro Indicador Mensual de Consumo (IMC) se contrajo un -0,8% anual, la segunda baja consecutiva” detalla Ite.

“De cara al segundo semestre del año, y en vista de la disparada del tipo de cambio, es de esperar que la actividad continúe cayendo significativamente -indica el trabajo-. La suba de las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares estipulada para el mes de septiembre (6,68%) no alcanzará a compensar la suba inflacionaria, por lo que el consumo de esos sectores será particularmente afectado por la crisis financiera”.

El empleo en la pendiente

Según datos oficiales, en junio la cantidad de trabajadores con empleo registrado en el sector privado aumentó 0,5% anual. También hay más trabajadores respecto al año anterior en el sector público (+0,3%). Sin embargo, el empleo cayó 0,2% respecto a mayo. “Que las tasas de crecimiento anuales sean positivas indica que exista una reducción de personal, sino que esa reducción todavía no liquidó del todo los nuevos puestos creados a fines de 2017 y principios de este año. El dato mensual de caída da cuenta de que ese proceso está comenzando” precisa el informe.

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