jueves 20 de septiembre de 2018 - Edición Nº1069
ExtraData » ENTREVISTAS » 14 ago 2018

Andrea Prodan: "Soy un tano un poco particular"

El actor, músico, trotamundo, callejero por derecho propio, conductor de radio y artista por donde se lo mire charló con PPV sobre su banda Romapagana -que se presentará en septiembre en Húrlingham y en el Salón Pueyrredón-, la familia y hasta dio su parecer sobre cómo ve al país que lo cobija desde las sierras maestras de Córdoba.


Por: Javier Tucci (@lobizondoeste) // revistappv.com.ar

Corría el verano de 1987 y Andrea tenía el boleto de avión para venirse a la Argentina a pasar la navidad junto a su hermano. Pero el destino, esa rara dimensión inevitable e ineludible, hizo que días antes de la fecha programada, Luca dejara este mundo para darle vida al mito. Años más tarde, el joven actor que venía de hacer películas junto a Ava Gardner, Fernando Rey y Susan Sarandon, de la mano de directores de renombre como Federico Fellini, los hermanos Taviani, Peter Greenaway y Liliana Cavani, dejó todo y se embarcó en una aventura para desandar los caminos de su hermano mayor.

El chabón es un ser libre, como su hermano, como toda su familia, pero libre posta, no de la boca para afuera, sino desde la fibra ecléctica que lo mueve a crear constantemente sea donde sea. Andrea estuvo allí y estuvo acá. Fue protagonista del ataque punk del ’77 en Londres cuando era un juvenil estudiante – gracias a que Luca lo llevaba a recitales de Wire, XTC, The Clash y tantas otras bandas más- para luego jugar en las grandes ligas del cine italiano, aunque no lo diga mucho. Laburó mucho en radio, tanto en Córdoba, Hurlingham como en La Plata, donde aprovechó para dar a conocer su colección de vinilos o hacer sonar a bandas en vivo; también grabó publicidades y hasta participó de documentales como Together (Juntos) del danés Jannik Splidsboel, que hace hincapié en la relación entre los hermanos Prodan (https://bit.ly/2AVWN0k) .

Al inicio de la nota decíamos que Andrea va despacio, quizá fruto de haber soportado el dolor de las pérdidas de su hermana Claudia -quien se suicidó junto a su novio en un pacto heroinómano- y la autodestrucción de Luca, quien tuvo un changüí de seis años en estas pampas, luego de que su hígado terminara casi hecho trizas por la maldita luz blanca de la que habla Lou Reed y por la salida a la abstinencia a través de esa ginebra fría que tanto le gustaba tomar en los bares porteños.

Y como ya se escribieron tantísimas notas sobre Andrea y su estadía en Londres, Italia y la venida a nuestro país en la década de los ’90 con su primera incursión musical Viva Voce –disco hecho al cien por ciento con su garganta–, decidimos adentrarnos en el presente, que lo encuentra con su familia en Nono, Córdoba, -el mismo lugar donde cayó Luca en 1980, luego de aquella foto que le enviara su amigo Timmy McKern- llevando a lxs pibxs a la escuela, compartiendo con su compañera el aire de las sierras, pero también metiéndole a la búsqueda y creación artística constante en Romapagana, su proyecto musical desde mediados de los 2000.

-¿Por qué un tano como vos crea una banda en Argentina y la llama Romapagana?

- Soy un tano un poco particular, porque hay una mezcla entre sangre italiana y escocesa, que tiene que ver con el pasado de mi familia, que cruzó por China. Nunca me sentí un tipo que represente a un país, creo que tampoco Luca se sentía reee Tano. Cuando personificábamos el papel de Tano, nos sentíamos tanos, pero de la misma manera cuando hablábamos en inglés nos sentíamos perfectamente ingleses, por haber sido educados en Inglaterra. En mi familia, según la situación, se hablaba en italiano o en inglés.

Yendo a Romapagana, nace como una agrupación de personas que querían tocar y de mi necesidad de darle forma a unas canciones que había escrito, cantado y tocado, luego del trabajo unipersonal de Viva Voce en 1996. Tuve ganas de tocar compartiendo con otra gente en un viaje musical. En este caso, con unos porteños muy copados (Fabián “Rojo” Limardo en guitarra eléctrica; Diego Segovia en bajo y Cristian “Pistón” Fernández en batería) con el objetivo de pasarla bien. También chocando con el muro del mito de Sumo, algo que muchos esperan, pero a nosotros eso nos chupa un huevo porque este proyecto nace de las ganas de lo que queremos hacer realmente, siendo auténticos.

-¿Cómo es vivir en Nono pero ensayar en la capi? ¿Las redes acercan un poco?

-Viví once años en la capital y los temas se fueron armando y tocando eventualmente allá cuando nos veíamos hasta dos veces por semana para ensayar y divertirnos. Pero hace seis años me trasladé a Nono, en Traslasierra (Córdoba) y prácticamente no nos vemos con el resto de la banda hasta que tocamos. Igual los temas -son más de veinte- ya están súper trabajados y los conocemos muy bien. También es verdad que cuando llega la hora de componer, la distancia es un problema. Asimismo, usar la tecnología para componer o meter ideas se puede hacer, hay muchas bandas que lo hacen a distancia, pero no es lo que nos gusta a nosotros, le faltaría la transmisión directa de la pasión, la idea de la canción, de la adrenalina que se crea en el momento de estar todos juntos. Obviamente, uno puede enviar esbozos, maquetas, pero todo queda en cosas que se diluyen, o sea que existe un problema y estamos viendo cómo solucionarlo.

Por ese motivo es que estoy viajando más seguido a Buenos Aires donde tenemos ensayos y acumulamos con calma más temas nuevos, los cuales vamos perfeccionando hasta el punto de estar seguros para que suenen bien en vivo, tengan onda y no den una sensación de estar semi improvisados. El haber viajado a Italia nos unió muchísimo, un viaje de reacercamiento y aventura para afianzarnos como grupo humano.

-¿Cómo les fue en el viaje-gira que hicieron por Italia y España?, ¿cómo fue la recepción del público?

-Lo de las giras no nos interesa, no nos importa la cantidad sino la calidad de la razón por la que estamos tocando, del momento y la entrega real de cuando estamos juntos. Todo lo que hacemos es por la decisión de pasarla bien. Por suerte, no tenemos que girar porque debemos cumplir con un contrato, no tenemos una discográfica ni manager. Todo lo que hacemos es desde la pasión y porque creemos que Romapaga es una muy buena banda y quien va estar, va a estar, y quien no… no. La banda lleva 15 años de vida y ha crecido paulatinamente con mucha intensidad y fuerza. Yendo a la pregunta, el viaje fue un regalo que nos hicimos porque no podía ser que, teniendo una banda con el nombre Romapagana, no hayamos conocido Roma. Desde hacía un tiempo venía tirando puntas para concretarlo y se dio. Primero fuimos a Italia porque quería que mis casi hermanos conocieran el lugar y el entorno de mi origen y que, además, conocieran a las personas que fueron -y son- mis amigos en una vida precedente a mi encarnación en Argentina. También quería que mis amigos y amigas de Italia pudieran presenciar y ver qué es Romapagana.

Nota completa  acá

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