martes 14 de agosto de 2018 - Edición Nº1032
ExtraData » DEBATES » 8 ago 2018

#aborto

Quiénes llevan los pañuelos celestes

Después de la media sanción en Diputados, los sectores que se oponen al aborto legal se fortalecieron. Aparecieron videos con famosos y se multiplicaron los pañuelos celestes en las calles.


Por: Luciana Rosende Werner Pertot

También se incrementó la violencia contra mujeres de verde. Detrás de los discursos y las acciones no sólo está la Iglesia sino una red de ONG autodenominadas pro vida que tienen origen en la movida anti derechos de Estados Unidos. Son las mismas que ya se habían manifestado contra el matrimonio igualitario y el divorcio. Luciana Rosende y Werner Pertot reconstruyen qué hay detrás del lema “salvemos las dos vidas”.

Cuando Giselle escuchó el primer comentario contra su pañuelo verde, hubo una fracción de segundo en la que pensó: ‘Bueno, debatamos’. Porque los vio venir a los dos tan pibes, tan jóvenes. Hasta menuditos. Pero fue eso: una fracción de segundo. Enseguida sintió el tirón sobre su pañuelo por el aborto legal, seguro y gratuito. El empujón. El grito de ‘¡Asesina, por qué no te morís vos!’. Corrió tan rápido como pudo. Se ‘despertó’ recién a las dos cuadras, cuando pudo frenar y llamar a una compañera. En la zona de la estación de Carupá, en el límite entre San Fernando y Tigre, con pocos días de diferencia hubo por lo menos cuatro ataques como el que sufrió Giselle. Todos después de que el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo obtuviera media sanción en Diputados.

Ese fue el punto de inflexión: a partir del 13 de junio los sectores antiderechos redoblaron la apuesta. La Iglesia entró en una posición beligerante, las ONG confesionales activaron grupos en los medios, acrecentaron su presión sobre el Gobierno y sobre los bloques opositores, y potenciaron la agresión en la calle, contra locales partidarios del proyecto, periodistas y escritoras. Y empezaron a verse más pañuelos celestes con el lema “Salvemos las dos vidas”.

“Yo me metí muy para adentro, me saqué el pañuelo y tengo debates con muchas compañeras. Lo llevo adentro de mi mochila, pero no puedo sacarlo. No estoy con las energías como para confrontar y todos los días voy a ese lugar. No dejé de usarlo, dejé de visualizarlo: cambio de cartera y me lo pongo. Lo llevo desde el Encuentro de Mujeres de San Juan (en 2013). A veces, cuando estamos en manada, me siento segura y lo vuelvo a sacar afuera”, cuenta Giselle, de 31 años, militante en un bachillerato popular de Las Tunas y feminista.

Una semana después de los ataques se organizó un pañuelazo en Carupá. Las referentes de género de la zona hicieron hincapié en la defensa colectiva, en la importancia de interceder ante episodios de agresión a chicas (y chicos: en la región detectaron al menos un caso contra un varón de 15 años) con pañuelo verde. “Tenemos que ir por nuestra autodefensa porque el Estado no va a estar ahí”, dice Victoria Aguiló miembro de la Regional Norte de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal y de la Campaña contra las Violencias hacia las Mujeres. El caso es solo una de las reacciones contra el movimiento de mujeres.

La reacción antifeminista comenzó con los primeros avances del movimiento de mujeres a nivel internacional, a fines de los sesenta. Su nombre en inglés “Pro life” fue traducido literalmente en nuestro país. Una de las primeras ONGs de Estados Unidos fue el Comité Nacional por el Derecho a la Vida (NRLC, según sus siglas en inglés). Según el politólogo Pablo Gudiño Bessone, esta entidad intentó plantearse como aconfesional e independiente de la Iglesia Católica.

Y como otras transformó su discurso en argumentos que se parecen más a la ciencia que a la moral, sin borrar el dogma. La Human Life International (HLI), al igual que la NRLC, crearon filiales en otros países. En la Argentina, son la ONG Pro Vida de Roberto Castellano (quien califica al aborto como “un acto de terrorismo”), Familias del Mundo Unidas por la Paz (FAMPAZ) y la Red Federal de Familias.

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