viernes 20 de julio de 2018 - Edición Nº1007
ExtraData » MUNDO » 12 jul 2018

Se profundiza la violencia en Nicaragua

Esa es la apreciación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos respecto del país luego de casi tres meses de manifestaciones reprimidas por el gobierno de Daniel Ortega. La oposición plantea un paro nacional.


La sociedad civil nicaragüense, dispuesta a endurecer su pulso contra el presidente Daniel Ortega, inicia el jueves 72 horas de protestas para responder a las últimas arremetidas violentas de fuerzas policiales y paramilitares.

"No abandonaremos las calles porque las calles son del pueblo", clamó en un comunicado el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), antiguo aliado del sandinismo y uno de los grandes motores de la exitosa huelga general del mes pasado. La marcha "Juntos somos un volcán" retoma el jueves la presión contra el sandinismo, tres días que medirán de nuevo las fuerzas en las calles. Una parte de los organizadores pretenden que no se regrese al trabajo una vez acabada.

Hoy se repetirá el paro nacional, que ya fue un éxito el mes pasado y para el sábado se ha programado una caravana por todo el país. Entre los estudiantes cunde la idea de prolongar el paro para convertirlo en una protesta indefinida. Las agresiones del lunes en la Basílica de Diriamba contra el nuncio Stanislaw Waldemar, representante del Vaticano; contra monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua; varios eclesiásticos y periodistas locales han profundizado un conflicto marcado por la impunidad de la represión gubernamental.

"Padre, perdónalos, no saben lo que hacen", rezó el obispo horas después de la agresión, llevada a cabo por las turbas sandinistas. El clan de los Ortega ha recrudecido aún más si cabe la represión contra sus opositores, parapetado en la anestesia mundialista que parece sufrir la comunidad internacional.

La cifra de asesinatos crece todos los días al calor de la impunidad. Las fuerzas policiales, las brigadas de choque sandinistas, incluso francotiradores y escuadrones de la muerte se pasean por los municipios nicas como en las peores dictaduras de Centroamérica en el siglo XX.

"La desobediencia civil más que un derecho es un deber cuando no se cuenta con armas para defenderse de gobiernos represivos", protestó la poetisa Gioconda Belli, exmilitante sandinista. Los opositores se han planteado incluso poner en marcha la desobediencia fiscal, cuando se están a punto de cumplir tres meses de rebelión que han repercutido duramente en la economía local, ya debilitada por el derrumbe venezolano. El conflicto nicaragüense se trasladó este miércoles hasta la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, donde el canciller sandinista Denis Moncada reiteró el peculiar llamado de su gobierno a "seguir trabajando para restablecer la paz, la seguridad y la vida".

EEUU, antiguo aliado de Ortega, ya ha sancionado a 25 funcionarios nicaragüenses por los abusos durante las protestas y las violaciones de derechos humanos. En la sesión del miércoles acusó a la Policía y a las turbas sandinistas de las desapariciones, que la oposición contabiliza en cerca de un centenar. En la sesión de la organización panamericana se replicaron argumentos muy parecidos a los usados en las sesiones sobre Venezuela, con parecidas críticas y defensas. "Moncada comparece como siervo de los Ortega Murillo. Hay metros de vídeos y fotografías que demuestran lo que el régimen ha hecho", denunció desde Managua la excomandante guerrillera Dora María Téllez.

f: elmundo.es

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS