lunes 24 de septiembre de 2018 - Edición Nº1073
ExtraData » ARTE Y CULTURA » 10 jul 2018

Latinoamérica: volver al futuro

La muestra recorre una topografía de conexiones insospechadas entre los proyectos modernizadores regionales y las prácticas artísticas contemporáneas. Desde las obras concretas de la década de 1950 hasta las relecturas de aquel legado en el presente, la muestra articula un vasto umbral geográfico y temporal en el que emergen un conjunto de supervivencias y retornos que hacen estallar cualquier concepción lineal del transcurrir temporal.


Desde las obras concretas de la década de 1950 hasta las relecturas de aquel legado en el presente, la muestra articula un vasto umbral geográfico y temporal en el que emergen un conjunto de supervivencias y retornos que hacen estallar cualquier concepción lineal del transcurrir temporal.

En los cuatro niveles del museo se podrá recorrer una selección de más de setenta artistas procedentes de la colección, incluyendo las nuevas adquisiciones, así como también invitaciones realizadas para la ocasión. La expografía recuerda los modos de exhibir desarrollados durante el modernismo, momento en el que la institución museística fue objeto de fuertes reconfiguraciones.

El itinerario de obras propuesto aborda problemáticas como la refundación de los lenguajes de la visualidad, la reconfiguración de los entornos urbanos, las nuevas concepciones del tiempo y el espacio o la generación de imágenes como emblemas de proyectos utópicos de transformación de la cotidianeidad.

¿Cómo establecer un mapa de relaciones entre los proyectos modernizadores latinoamericanos de mediados del siglo XX y el actual horizonte cultural en el que conviven diversas prácticas artísticas? Latinoamérica: volver al futuro es una exhibición que altera las cronologías y pone en crisis los linajes más recurrentes para dar a ver una topografía de conexiones insospechadas y contigüidades antes soslayadas. Se trata de una muestra que articula un vasto umbral geográfico y temporal en el que emergen un conjunto de supervivencias y retornos que hacen estallar cualquier concepción lineal del transcurrir temporal.

Entre las décadas de 1940 y 1960 desembarcó definitivamente en Latinoamérica el proyecto de las vanguardias constructivas. En una región libre de los traumas de la guerra que asolaron el viejo continente, la herencia concretista parecía encontrar su tierra prometida: un escenario en el que refundar los lenguajes, las artes, las ciencias, las industrias, los Estados, las ciudades, es decir, todos los entornos imaginarios y materiales en los que transcurre la vida cotidiana. Este movimiento pronto encontró una divisa capaz de enlazar la indagación artística y el progreso material: el vínculo entre experimentación y desarrollo.

Al final de la década de 1960 y comienzos de la de 1970 aquel optimismo modernizador halló su límite. Las tensiones de la guerra fría, el endurecimiento de la represión estatal y la radicalización política hicieron colapsar los consensos que sustentaban aquel proyecto desarrollista.

La contemporaneidad se ha caracterizado por una experiencia espacializada del tiempo, un presente perpetuo poblado de caleidoscópicos fragmentos que ya no se encuentran animados por el vector teleológico del futuro. Acaso nuestra única percepción en común del porvenir sea la visión de la catástrofe ecológica, económica y cultural que nos muestra la ciencia ficción. En este panorama, Latinoamérica: volver al futuro se interroga por las huellas de los proyectos modernizadores en la producción artística actual. ¿Cómo repensar aquellas indagaciones sobre la visualidad cuando la noción de novedad se ha desactivado? ¿De qué modo enfrentar las fantasmagorías del modernismo diseminadas en entornos ahora ruinosos? ¿Cuáles estrategias implementar para hacer inteligible un tiempo proliferante y caótico como el que marca nuestro horizonte presente?

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