martes 22 de mayo de 2018 - Edición Nº948
ExtraData » DEBATES » 23 abr 2018

Las Bases

En 1981, José Alfredo Martínez de Hoz publicó un libro donde plasmó sus ideas económicas. Discípulos, continuidad y vigencia del legado que dejo el civil más notorio de la dictadura.


Por: @soycarlosromero // revistazoom.com.ar

En diciembre de 1981, José Alfredo Martínez de Hoz publicó un libro recogiendo lo que consideraba su legado: Bases para una Argentina Moderna 1976-1980. En esas 244 páginas, luego de un elogioso prólogo de Jorge Rafael Videla, el cerebro económico de la última dictadura cívico-militar describió al detalle cómo había contribuido a instalar el modelo de país que él y los genocidas tenían en mente. Casi en un tono épico, también destacó la entrega de su equipo a la hora de afrontar una tarea “orientada por la ética” y en busca del “Bien Común”. Claro que omitió mencionar el rol fundamental del terrorismo de Estado, que a fuerza de secuestros, torturas y asesinatos, barrió con toda resistencia y dio vía libre a un experimento liberal que dejaría al país en la bancarrota.

En marzo se cumplieron 42 años del paso de Martínez de Hoz por el Ministerio de Economía, y a pesar del tiempo transcurrido, muchas de las ideas que trazó en aquel momento tienen su eco en las recetas que hoy despliega la remozada derecha argentina, ungida por el voto ciudadano. No se trata de una comparación entre esa dictadura y esta democracia consolidada –además de una torpeza, sería una afrenta para las víctimas de la represión y sus familiares– sino de rastrear las continuidades que surgen en materia de concepción económica. Las Bases de Martínez de Hoz tienen vigencia, asimiladas en diagnósticos, argumentos, medidas y hasta en algunos de los términos empleados.

En Radiografía política del macrismo (Caterva, 2017), el politólogo e investigador del Conicet Andrés Tzeiman sostiene que el libro del exfuncionario de facto “no resulta meramente un balance de gestión económica de un gobierno, sino que es más bien un tratado filosófico, que buscó sentar las bases de aquel proyecto de refundación nacional”. Para Tzeiman, “las semejanzas entre el plan esbozado por Martínez de Hoz en sus Bases y las medidas impulsadas por el gobierno de Mauricio Macri (…) no hacen sino reflejar una inspiración de éstas en aquellas”, configurando “una proximidad que nos habla no solo de una identificación ideológica, sino también de actores sociales cuyos intereses se encuentran expresados en esas políticas”.

El “sinceramiento”

En el prefacio de su escrito, Martínez de Hoz sostuvo que, tras el golpe del 24 de marzo, la Junta Militar procedió de inmediato al “saneamiento y sinceramiento de la economía argentina”, lo que exigió “un cambio de mentalidad, hábitos y actitudes para realizar transformaciones profundas”. Más adelante, en la introducción, admitió que “en el corto plazo seguramente existirían situaciones y circunstancias duras y difíciles de atravesar”, que “debían afrontarse para alcanzar los objetivos de más largo plazo”.

Una similar cercanía con el discurso del presente puede verse también en la evaluación de la situación heredada: “Los individuos y sectores prosperaban más por recibir del Estado beneficios, que por su esfuerzo individual, olvidando precisamente que todo beneficio otorgado por el Estado es a costa de otros individuos o sectores que en definitiva son los que pagan”. La alternativa que se impuso fue un régimen “con un Estado más prescindente, en que pueda desenvolverse con libertad la iniciativa individual como motor de la riqueza colectiva”. Era un combo de lo que hoy se llamaría meritocracia, con un Estado bien chico y reglas de juego puestas por el mercado.

En el apartado Una economía para un país moderno, el funcionario de Videla planteó que el gobierno dejaría de gastar dinero “a través de sistemas artificiales y variados”. Su queja apuntaba a una “estatización y regulación creciente de la economía”, que devino “no sólo en el relativo ahogo o falta de aliciente individual sino (en) un aumento del gasto público”. En paralelo, afirmaba que “los principios de autarquía que se aplicaron en el país llevaron a un esquema de economía cerrada que lo aisló de toda corriente innovadora”. El diagnóstico –recurrente en los sectores liberales– se apoyaba en tres patas: estado prebendario, aislamiento y falta de competitividad. Como resultado, decía Martínez de Hoz, “los empresarios argentinos (…) se encontraban en 1976 desalentados y agobiados”, por lo que se imponía “la adopción de una política de sinceramiento de la economía, a fin de eliminar distorsiones y trabas estructurales creadas por el dirigismo estatal”. Así fue escrito en 1981 y bien sirve para el razonamiento económico que se impuso en las urnas a fines de 2015.

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