miércoles 25 de abril de 2018 - Edición Nº921
ExtraData » ENTREVISTAS » 26 mar 2018

Rafael Correa: “Hoy el partido más poderoso de la derecha es el partido judicial”

El ex presidente de Ecuador desmenuzó el poder "mortal" de los medios, el uso político de los tribunales y la traición.


Por: Claudio Cherep // revistazoom.com.ar

Rafael Correa recorre apurado un pasillo de hotel camino de la sala de reuniones donde ha convenido entrevistarse con Zoom. No tiene mucho tiempo. No solo para esta entrevista, sino en general. Viene de Rosario, donde la Universidad lo distinguió como Doctor Honoris Causa y el Concejo Deliberante lo designó como “visitante distinguido”. Llega a Santa Fe donde la Legislatura lo declaró “Huésped de Honor” y donde una multitud lo ovacionó tras la conferencia que brindó en la Sala Garay invitado por el diputado Leandro Busatto, y con la presencia del jefe de la bancada opositora del Frente para la Victoria Agustín Rossi.

Unos minutos después hablará distendido y olvidará la escasez de tiempo hasta que se lo recuerde su equipo de trabajo. Cualquier observador distraído no podrá notar que ese cuerpo vestido de traje negro y camisa celeste sin corbata es el del presidente mandato cumplido de Ecuador que más años duró consecutivamente en el cargo. En la charla será “Mashi”, que quiere decir compañero en la lengua quechua que aprendió cuando fue a trabajar con los pueblos originarios a los pies del imponente Chimborazo.

Correa gesticula para reafirmar sus conceptos que son bien claros. Más allá de los reconocimientos que recoge por el mundo, uno en especial nos introduce en la charla. Cuando en 2017 dejó la presidencia del Ecuador viajó a La Habana a recibir la “Orden José Martí”. Cuando agradeció la condecoración citó al físico Isaac Newton. “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes”, dijo. Bolívar, Eloy Alfaro, Martí y el Che. Néstor Kirchner, Hugo Chávez y -claro- Fidel. Pero ahora los gigantes no están y el pueblo quiere saber a qué hombros se puede subir para ver más allá. Entonces Correa dice.

“Todos debemos ser necesarios. Nadie debe ser imprescindible. Y juntos somos más importantes que cualquiera. Por supuesto que hay líderes fundacionales, hay gente con un rol muy claro, histórico, pero nuestros pueblos deben continuar organizándose. Los jóvenes, para continuar los procesos de cambios, de justicia, etc, sin necesidad de que una persona sea imprescindible. Entonces, hay que seguir organizándose, hay que seguir concientizando, hay que tener clara la tarea, que estamos en el continente más desigual del planeta. ¿Por qué América del norte se desarrolló y nosotros no? Quiere decir que algo falló. Que los que han tenido el poder, las gentes, tenemos que transformar nuestros aparentes estados populares, entre todos, no de ningún líder. Veamos la historia, por ejemplo Bolívar, gran líder, pero él no liberó a nuestros pueblos del coloniaje por su sola voluntad, sino por la voluntad de todo un pueblo. Y así las diferentes revoluciones. Ha habido gente más visible, pero ha sido la voluntad de esos pueblos de cambiar. Por eso son nuestros pueblos los dueños de los procesos de cambio. Nosotros a lo sumo somos facilitadores”.

Ahora Rafael Correa asegura sus conceptos cerrando los puños o señalando con su índice bien lejos. Hay un tema que lo desveló cuando fue presidente y que le sigue ocupando ese tiempo que no tiene, cada vez que se le plantea la relación con el poder hegemónico mediático. La Revolución Ciudadana gestó su propia Ley Orgánica de Comunicación pero, respetando a rajatablas la sincronía de los procesos políticos del continente, hoy ha caído en desuso. Por eso “Mashi” asevera que “estamos en una situación de total dominación de los medios de comunicación”.

 

-¿Y cómo se revierte?

-Primero teniendo conciencia. Hay izquierdas que creen todavía que criticar y regular a los medios de comunicación es atentar contra la libertad de prensa. No, el atentado a la libertad es el que hace la prensa burguesa todos los días con su manipulación. Y como sociedad tenemos el derecho, el deber diría yo, de regular todos los poderes, en este caso el poder mediático que es un poder sin contrapoder. En el caso latinoamericano totalmente sesgado a los grupos económicos que son los principales guardianes del status quo. Nuestros opositores han sido los de la prensa burguesa. Si alguien de izquierda no tiene en claro esto no entendió nada. Y dentro del marco constitucional, yo respeto a la libertad de prensa. Yo creo que una buena prensa es vital para una democracia, pero una mala prensa es mortal para una democracia. En estricto apego a la constitución, a las leyes, en estricto apego a los derechos humanos, se necesita regular esa prensa que realmente, como son negocios privados, creen que tienen el derecho de publicar lo que quieren, ocultar lo que quieren. Eso se llama manipulación. El derecho lo tenemos nosotros a recibir información adecuada. Y ellos son solo medios, como la palabra lo dice. Entonces, que cumplan ese deber y si no lo cumplen hay que regularlo.

-¿Cómo resultó la experiencia de ley de medios en Ecuador?

-Bueno, nuestra experiencia fue muy buena. Pero obviamente, más que por vanidad, créame que en la realidad no hay nada de lo que dicen. En una entrevista me decían “pero vea, las multas son de 200 mil dólares”. Y le demostramos que las multas en promedio son 1500 dólares. En este momento en Ecuador el salario básico es inferior a 400 dólares. Entonces, son 5 salarios básicos las multas, menos de 2 mil dólares. Eso para un diario nacional que gana decenas de millones de dólares anuales no es nada. Es la vanidad, es que han estado acostumbrados a hacer tabla rasa de todo y estar por encima del bien y del mal. Hay mucho delito en todo eso.

-La idea de demostrar quién manda…

-Así es. Y si me reclamaste te doy más duro “Ah, osó reclamarle… Dale más duro todos los días para que vea quién manda”. Eso con la ley de comunicación se controló. Eso es lo que les duele. Y la ley sigue en vigencia entre comillas, formalmente. La ley de comunicación, en la práctica, ya se la echó al cajón de los recuerdos.

-En argentina se hizo un proceso similar y…

Correa se apasiona. Interrumpe. Quier contar. “¿Querés que te cuente el proceso de la ley nuestra?”, pregunta él al cronista. Y antes de esperar la respuesta monologa: “Nuestra Ley de Medios fue ordenada por la Asamblea constituyente. Esa constitución fue aprobada en 2008 en las urnas. Todo el tiempo anterior nos boicotearon, pero el pueblo ecuatoriano la aprobó en una consulta popular y entró en vigencia. Lo boicotearon. En 2011 volvemos a consultar al pueblo ecuatoriano. ¿Quieren una ley de comunicación que establezca responsabilidad ulterior? Y nos vuelven a decir que sí y la vuelven a boicotear porque no teníamos mayoría en la Asamblea. Los llenaban de miedo a los asambleístas que osaban apoyar la ley. Hasta que en 2013 tuvimos más de dos terceras partes de la Asamblea y pudimos finalmente pasar esa ley de comunicación que era mandato constitucional ratificado en las urnas. Pero esa es la concepción de la democracia de los medios de comunicación y de los poderosos. La democracia sirve cuando hay actitud de cambiar algo. Pero cuando hay actitud de cambiar algo que afecta mis intereses se va al diablo la democracia.

El sol se filtra por la ventana y golpea fuerte en Santa Fe. Rafael Correa suda. Sin embargo pide café. Ya se ha tomado varios hoy, entre tanto protocolo, reuniones, actividades y fotos. Sobre todo muchas fotos. Nadie quiere dejar de tener la suya con “Mashi”. Habla como un jefe de estado pero lo siguen como a un rockstar. Tiene la sonrisa fácil y se lo nota cómodo conversando. Es el turno de hablar de la judicialización de la política. Su amigo Lula afronta procesos judiciales. En Argentina abundan los presos políticos. En el país donde Néstor Kirchner parte el mundo en dos desde un monumento en la puerta de la sede de la Unasur, Lenin Moreno se sacó de encima a Correa pero además, codo a codo con el Poder Judicial, hizo encarcelar al vicepresidente Jorge Glas por presuntos cobros de soborno de Odebrecht, aún cuando no había evidencias en su contra.

-¿Teme ir preso por la judicialización de la política?

-Yo estoy viviendo fuera del país… Sí, pero obviamente me pueden sacar una orden de prisión, pedir la extradición, porque lo que buscan es arruinarnos moralmente, psicológicamente, políticamente, familiarmente. Usted sabe lo que es para la familia, para nuestros hijos, que a cada rato te acusan de una cosa o de otra, y hasta económicamente, porque si no robaste tienes que vender tu patrimonio, tu escaso patrimonio, para pagar abogados y defenderte como puedas porque esto cuesta decenas de miles de dólares. Yo tengo como seis juicios y se les derrumba uno y te ponen otro por cualquier tontería, que también se les va a derrumbar. Pero mientras tanto, cuánto gastaste monetariamente, cuánto dedicaste de tiempo, cuánto abandonaste la familia, cuanto se estresó tu familia. Entonces, hay que seguir resistiendo, pero es lo más bajo que puede haber en política. Ya no necesitan las botas militares, ya no necesitan torturar, desaparecer, basta con la judicialización de la política, a vista y paciencia de los poderes de siempre, del poder mediático. Y el partido más poderoso que tiene la derecha hoy es el partido judicial. Han logrado cooptar las cortes básicamente, desde los medios de comunicación se juzga en los titulares y los jueces solo firman lo que dicen los medios de comunicación.

 

Correa habla casi sin hacer pausas. Sus adversarios políticos, los que hasta hace poco fueron sus compañeros de lucha, quieren asociarlo a la corrupción para sacarlo definitivamente de la cancha. En un referéndum capcioso ya le impidieron ser candidato a presidente nuevamente. Además, impulsaron la idea de que nadie que se haya probado como corrupto pueda postularse. Pero son ellos los que determinan quién lo es y quién no. Temen que Rafael se presente como aspirante a la alcaldía de Guayaquil, su Guayaquil, allí donde Bolívar y San Martín se han hecho busto de espaldas al mar y de frente al continente.

A Correa lo quieren ahí, como lo adoran los pueblos originarios de la Amazonía o los negros de Esmeraldas. Se sienten parte de ese millón novecientos mil habitantes que su gobierno sacó de la pobreza. En Argentina decimos que durante el primer peronismo la clase obrera tenía en claro qué políticas se habían llevado a cabo para que los pobres dejaran de serlo. Pero que durante el kirchnerismo no se pudo entender con claridad la movilidad social ascendente.

-En Ecuador, ¿la gente tiene conciencia de lo que le dio la revolución ciudadana? ¿Usted cree que el tiempo la pondrá en su justo lugar?

-El tiempo ya la puso en su justo lugar. Nosotros ganamos la presidencia y ganamos la mayoría absoluta en la asamblea. Otra cosa es que la traición nació en nuestra propias entrañas con la complicidad de los medios de comunicación. Entonces tuvieron coyunturalmente mayoría en la población. Pero es hasta que la población salga del aturdimiento que le deja todo este acontecimiento, o la velocidad de los acontecimientos. Pero esto cambió irreversiblemente. Entre otras cosas, la gente se empoderó, es consciente de sus derechos, ya no va a permitir ser pisoteada, basureada, como era antes del 2007.

-Se lo ve muy optimista…

-Yo soy optimista por naturaleza. Si no fuera optimista… si no haces algo con alegría mejor no lo hagas. Sin embargo son tiempos duros, duele mucho la traición, ver gente que creció junto a ti, que les has dado todo el apoyo y ahora te niegan. Y para justificar su deslealtad, no tienen sinceridad. Ni siquiera te dicen “yo traicioné” por…

-Estamos hablando de Lenin Moreno…

-Y de otros tantos. Porque, les ofrecieron un ministerio o lo que sea, salen a decir “había mucha corrupción”. Sinvergüenzas. ¿Dónde estuvieron esos diez años? ¿Por qué no lo dijeron antes? No. Es tratar de justificar su deslealtad.

-¿Tuvo la posibilidad de estar cara a cara con los que se pasaron al bando adversario?

-Con algunos, no con todos. Y todos me juraban amor eterno. Pero las personas somos lo que demostramos ser. Y en el momento que había que jugársela, perder espacios de poder, perder comodidad económica, un ministro, un secretario, un alto dirigente de la revolución con falta de autenticidad, oportunista, que estuvo diez años en el gobierno y de repente tiene que quedarse sin su sueldo de ministro, si no tiene convicciones bien puestas vende su alma. Eso fue lo que le pasó a muchos. Ha habido oportunismo, ha habido cobardía y ha habido corrupción. Es decir, vente de este lado, compro tu conciencia pero pongo a tu familiar aquí o allí. Y los revolucionarios no pueden ser ni cobardes ni –peor aún- corruptos.

El tiempo -otra vez el tiempo- se va agotando. Correa tiene más y más compromisos. Pero el hombre es economista y hemos hablado poco de economía. Ecuador es uno de los pocos países del continente que ha perdido su moneda. El Sucre es una monedita que te dan de vuelto por una compra menor. En setiembre de 2000, en medio de una crisis feroz el entonces presidente Gustavo Noboa abrazó la dolarización después que el año anterior el Sucre se depreciara un 197% respecto al dólar. Y La Revolución Ciudadana, transformadora, cambiadora de matrices, no pudo salir de esta encerrona.

Foto: Santiago Armas / Presidencia de la República

-¿Por qué no pudieron salir del dólar pese a los cambios estructurales que generaron?

-Porque en la economía hay cosas muy fáciles de hacer pero casi imposible de deshacer. Lo más fácil es poner un subsidio, trata luego de retirar ese subsidio… Entonces, se puso una dolarización pero salir de la dolarización, bueno, es muy fácil boicotear la salida. Crearte un caos económico, social y político. Y ningún gobierno resiste a eso. Entonces, el mal menor es tratar de sostener la dolarización, pero obviamente ese costo es inmenso. Hay fórmulas para mitigar los efectos perversos, negativos de la dolarización, que empezamos a aplicar. Costo de la liquidez de los billetes físicos, por ejemplo. Porque todo el mundo utilizaba billetes físicos pero le tocaba al gobierno ir en avión a ver los billetes físicos a Estados Unidos, se puso un costo para eso a los bancos, dinero electrónico para meter velocidad al dinero… pero faltan mecanismos que existen para regular de mejor manera el sector externo, ya que si no tienes tipo de cambio ese es el principal instrumento para equilibrar el sector externo. Hay alternativas pero estábamos en proceso de implementarlas y no se ha continuado con ese proceso. Pero tarde o temprano tendrán que hacerlo, sino la dolarización será insostenible.

Ahora sí. Rafael Correa tiene que dejar la sala. Saluda con calidez y apuro. Estrecha fuerte la mano. Comienza a desandar el pasillo por donde llegó hace media hora. No obstante se hace tiempo para chanzas futboleras y deja en claro que está a gusto aquí porque en esta provincia nació Ernesto “Che” Guevara. También tiene en claro que en la sala donde hablará en un rato dio clases un amigo suyo: el Papa Francisco. Nosotros nos quedamos pensando la idea newtoneana de ver más lejos subidos al hombro de gigantes. Y parece que ahí se marcha uno de esos.

* Escritor. Periodista en LT9 Santa Fe.

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