jueves 23 de noviembre de 2017 - Edición Nº768
ExtraData » ENTREVISTAS » 19 oct 2017

“En el Estado español no hubo una ruptura democrática con el franquismo”

Lo aseguró Albert Botran, parlamentario catalán de la CUP, quien además, en relación con el proceso independentista, remarcó: “Nunca abandonaremos el diálogo, pero tampoco abandonaremos el mandato de más de 2 millones de personas”.


Por: Héctor Bernardo // @bernardohector

En el marco del proceso independentista de Cataluña, tras el referéndum del 1° de octubre en el que participaron más de 2 millones de personas y que fue fuertemente reprimido por el gobierno Español, presidido por Mariano Rajoy, diario Contexto dialogó con Albert Botran, parlamentario catalán del partido de Candidatura de Unidad Popular (CUP).

Botran explicó las raíces del reclamo independentista, criticó la postura del gobierno de Rajoy y de los partidos tradicionales del Estado español, y aseguró que en los próximos días debe producirse la proclamación de la República catalana.

– Luego del referéndum y el contundente apoyo popular, ¿cuál es hoy la situación de Cataluña?

– Ahora mismo, los parlamentarios y el gobierno de Cataluña nos encontramos con la obligación a dar cumplimiento a los resultados del referéndum del 1º de octubre. Pese a la represión policial, aquel día, más de 2 millones de personas votaron a favor de la independencia. Ahora lo que hay que llevar a cabo es la proclamación formal y que entre en efecto.

Es un paso difícil de dar. A la dureza represiva del Estado hay que añadirle una tibieza de la Unión Europea y de otros actores interrelacionados que no están tomando cartas en esta cuestión como deberían hacerlo.

Esto llevó a que el día 10, cuando debía producirse está proclamación de independencia, el presidente Puigdemont optó por una fórmula un tanto confusa, por la cual no llegó a proclamar la independencia y pidió una suspensión.

Aun así, está vigente está obligación y pensamos que, precisamente, en el momento de proclamar la República catalana, la comunidad internacional se verá obligada a posicionarse, puesto que hasta ahora puede sacarse esta responsabilidad de encima apuntando a que se trata de un problema interno del Estado español.

– Si bien el reclamo independentista de Cataluña es histórico, ¿cuáles son los motivos que han llevado a que en este momento se haya avanzado tanto en este camino que parece irreversible?

– En todas las encuestas en que se le pregunta a la población catalana los motivos por los cuales elige la opción independentista se ve que los identitarios (los de defensa de la lengua catalana y la cultura) suelen ser los que tienen menos pesos en las preferencias políticas. La mayoría de la gente que se ha sumado al proyecto independentista piensa que se trataría de una sociedad mejor gestionada con un poder más próximo a la gente, y, sobre todo, que se convertiría en una república más democrática de lo que es el Estado español.

La lucha de los últimos años por tener un mejor autogobierno y una autonomía más avanzada sufrió el rechazo de la mayoría de partidoss políticos y del gobierno del Estado español. La voluntad de hacer un referéndum de forma acordada también fue rechazada. Eso nos demuestra que en el Estado español hay unos partidos que viven de una cultura política autoritaria que no es la que hay en Cataluña. La actitud del PP (Partido Popular), del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) o de Ciudadanos fue ponerse en contra de las aspiraciones de la sociedad catalana que quería resolver el conflicto votando. Eso nos demuestra que una República catalana podría ser mucho más democrática de lo que es actualmente el Estado español.

– ¿Cómo interpreta usted el discurso del rey de España y la actitud intransigente del presidente Rajoy?

– En el papel que ha tenido el rey español en la semana posterior al referéndum confluyen dos fenómenos históricos: por un lado, una mentalidad imperialista de la que las élites gobernantes en el Estado español nunca se ha deshecho. Pese a perder todas las colonias por su falta de habilidad negociando con las élites criollas, en su momento las independencias americanas y luego la de Filipinas, lo que ha permanecido es esta mentalidad de que los territorios dentro de su Estado son de su propiedad y que no hay que ni molestarse, ni en ceder, ni en negociar. Ese es uno de los factores históricos que pesan en la mentalidad del rey y en los principales partidos dentro del Estado español, especialmente el Partido Popular. El otro factor, mucho más reciente, pero seguramente mucho más influyente, es que en el Estado español no hubo una ruptura democrática con el franquismo. Hubo una serie de continuidades que hoy se ve están más vivas de lo que podíamos llegar a pensar. En muchas transiciones latinoamericanas hubo Comisiones de la Verdad y muchos de los responsables de las dictaduras pagaron por sus crímenes. Se forjó una cultura política en base a las responsabilidades de los que habían colaborado con las dictaduras militares, con el fascismo. Eso en el Estado español no sucedió. Entonces nos encontramos con un Partido Popular que se siente todopoderoso, que se siente impune porque sus predecesores políticos, que eran los jerarcas de la dictadura franquista, nunca tuvieron que responder por sus crímenes políticos.

Esa actitud autoritaria y dominante ha impregnado las estructuras de poder del Estado español, puesto que no hubo una ruptura con la dictadura.

– ¿Cuáles serán los siguientes pasos y el posible desenlace de esta situación?

– Los siguientes pasos son, claramente, la proclamación de la República, que debe producirse en los próximos días. Hay que tomar una serie de medidas para hacerla efectiva. Hacer una apelación a la comunidad internacional para que reconozca nuestra República como amiga de la paz y la solidaridad entre los pueblos, y se ofrezca a mediar para que esta República pueda llegar a completarse a través de una negociación con el Estado español. Nunca abandonaremos el diálogo, pero tampoco abandonaremos el mandato de más de 2 millones de personas que el 1º de octubre acudieron a votar para apoyar el proyecto de la República catalana.

Sabemos que lo que tenemos entre manos es un reto difícil que tiene enemigos poderosos, pero, aun así, el combustible que alimenta las enormes movilizaciones populares es el convencimiento de que es una lucha por la cual vale la pena estar en la calle para apoyar los esfuerzos que estamos haciendo como pueblo catalán para tener nuestra propia República.

 

Fuente: diariocontexto.com.ar

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