martes 26 de septiembre de 2017 - Edición Nº710
ExtraData » INTERNACIONALES » 24 ago 2017

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La arremetida de privatizaciones impulsada por Temer parece no tener fondo

El gobierno de Brasil anunció hoy que pretende privatizar 57 activos, entre ellos la Casa de Moneda y el aeropuerto de vuelos domésticos de San Pablo.


Cabe recordar que Congonhas, es uno de los mayores movimientos del país, que enfrenta una crisis en las finanzas públicas y busca salir de una aguda recesión económica que dejó millones de personas sin empleo.

El anuncio fue realizado por el secretario general de la Presidencia, Wellington Moreira Franco, durante una conferencia de prensa en Brasilia, y se produce luego de que el gobierno anunciara el lunes la privatización de la gigante Eletrobras, la mayor empresa de energía eléctrica de América latina.

"Existe la intención de llevar adelante el plan sugerido por el Ministerio de Hacienda sobre la Casa de Moneda, en virtud del aumento de las pérdidas de este órgano por función del avance de la tecnología, debido a que cada vez menos se usa el papel moneda y la moneda en sí", explicó Moreira Franco.

La mayor parte de los procesos de privatización y concesión deberá ser realizada en el segundo semestre de 2018, en los últimos meses del gobierno del presidente Michel Temer, cuyo mandato concluye el 1 de enero de 2019.

El plan forma parte del Programa de Sociedades de Inversiones (PPI, según su sigla en portugués) que administra Moreira Franco y pretende inyectar en la economía aportes por una suma equivalente a unos 17.000 millones de dólares.

También se está llevando a cabo un estudio para poder entregar a la iniciativa privada el Parque Olímpico, uno de los legados de los Juegos de Río 2016. El proyecto prevé el paso a manos privadas del aeropuerto de Congonhas, principal hub (centro distribuidor) de cabotaje en San Pablo.

Otros 13 aeropuertos están siendo apuntados como "privatizables", como el Santos Dumont, también de cabotaje, en Río de Janeiro. Moreira Franco dijo que cambiará el modelo adoptado durante la gestión de la antecesora de Temer, Dilma Rousseff, para la concesión de aeropuertos, ya que actualmente la estatal Infraero está obligada a tener 49% de participación en cualquier estación aérea con participación privada.

"Vamos a reducir la participación de Infraero", dijo. Se incluyen en la iniciativa también terminales de ómnibus, administración de rutas y autopistas, líneas de transmisión eléctrica y la explotación de 15 terminales portuarias.

El anuncio se produjo en momentos en que el gobierno busca incrementar la recaudación y tras la ampliación de la meta de déficit fiscal para este año y 2018. La administración de Temer anunció el lunes su decisión de privatizar parte de la propiedad de Eletrobras, de la que el Estado posee actualmente 63% y quedaría solo con 47%, aunque retendría una la acción de oro que le permite tener la última palabra sobre ciertas decisiones.

El gobierno espera recaudar con la venta de Eletrobras entre 20.000 y 27.000 millones de reales, equivalentes a entre 6.000 y 8.500 millones de dólares, según diversas fuentes.

La empresa tiene una deuda equivalente a unos 5.900 millones de dólares y el oficialismo espera que la apertura de su capital sea un símbolo del ciclo de reformas encaradas por Temer, entre las que también se cuentan el techo al gasto público por 20 años y la flexibilización de la legislación laboral.

El anuncio de la privatización de parte del paquete de Eletrobras causó euforia en el mercado bursátil, a tal punto que el martes la cotización promedio de las acciones en la Bolsa de San Pablo se disparó 44% y el principal indicador de esa plaza, el índice Bovespa, trepó a un nivel que no alcanzaba desde enero de 2011.

El gobierno aumentó de 44.000 a 52.000 millones de dólares la meta de déficit fiscal para este año y 2018, con el riesgo de que varios organismos oficiales puedan dejar de operar debido a la falta de recursos. La baja de la recaudación fiscal de este año llevó al gobierno a revisar la meta y aumentar los precios de los combustibles y según la administración, solo en 2020 volverá a registrarse superávit fiscal.

Tras analizar varias medidas impositivas, el gobierno finalmente dispuso primero congelar los salarios por 12 meses y cesar decenas de cargos gerenciales en empresas estatales, y luego la privatización, incorporada en la agenda en medio de tensiones con el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal socio del gobierno y dividido acerca de si mantener esa alianza o no.

El ministro de Hacienda Henrique Meirelles dijo en una entrevista con Folha de S.Paulo publicada este martes que la opción por concesiones y privatizaciones prevaleció frente a la propuesta de aumentar impuestos a los más ricos por temor a protestas porque, argumentó, "la sociedad está al límite".

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