martes 26 de septiembre de 2017 - Edición Nº710
ExtraData » ARTE Y CULTURA » 16 ago 2017

Deicide, satanismo retro en Buenos Aires

La banda de death metal de Florida, mito viviente de épocas donde el rock asustaba, paso con su cruzada musical de blasfemias por el escenario porteño de Uniclub, y su mítico líder el hereje Glen Benton dejo en claro que sabe más por viejo que por diablo a la hora de la brutalidad sonora.


Por: Juan Manuel Fonrouge // Fotos: Camila Gavieiro/LANA

En las décadas del '80 no era muy difícil asustar y escandalizar. Bastaba con muy poco para que algún líder religioso condenara el accionar de una banda de rock y prontamente el escándalo estallara en los medios.

Mujeres desnudas, pentagramas, sangre chorreando de la boca, personajes andróginos, travestismo, el shock rock patentado por David Bowie y Alice Cooper, que exploto Kiss al paroxismo hasta nuestros días, y que en los `80 fue la imagen del rock.

Pero en los ´90, ya no era tan fácil trascender los medios especializados en rock y metal y llegar a la masividad mediante el escándalo.

Sin embargo, en la segunda mitad de la década del ´80 comenzaría a engendrarse el metal extremo, con Venom, Bathory, Celtic Frost y Slayer, que terminaría de definirse a principios de la década del `90, con géneros como el Black y el Death Metal.

Deicide, fue en los ´90 fue una banda que, con su death metal y la imagen provocadora de su bajista y cantante Glen Benton, asustaba y escandalizaba.

El tópico de Deicide era, y aún lo es, el satanismo, tema remañido en el metal, pero que Benton lo llevaría un paso más allá (no tanto como años después lo llevarían el Black metal de los noruegos Mayhem, o sea, sin suicidios, asesinatos ni quema de iglesias, pero lo suficiente para lograr la alarma de la asociación de padres comandada por la esposa de Al Gore, Mary, y su PARENTAL ADVISORY: EXPLICIT LYRICS).

Benton en sus letras escupía odio anti cristiano, y no se andaba con metáforas, con letras como "Kill the Christian" o "Bastard of Christ", y una tapa censurada donde se veía una autopsia de Jesucristo, que finalmente salió dentro del booklet del CD, y donde en la tapa de “Once upon the cross” saldría una manta que tapa el cadáver ensangrentado del hijo del Dios Cristiano, una resolución perfecta para el marketing musical, en época donde todavía se vendían discos.

Cada declaración de Benton merecía la atención de los medios en la primera mitad de los ´90. Pero además había hechos que salían a la luz a la hora de espantar, como marcarse con un fierro caliente en la frente una cruz invertida (marca indeleble que aún lleva, a pesar de que los pliegos de su frente producto de los años y el sobrepeso se empeñan en ocultar), anunciar que cometería suicidio a los 33 años o su enfrentamiento con grupos proteccionistas de animales, luego de que circularan sus declaraciones de que había matado una ardilla de un escopetazo por meterse en los tubos de su calefacción en su casa de la soleada Florida, paradójicamente cuna del Death metal.

Y el mito crecía, con shows suspendidos, sea por grupos católicos o en defensa de los animales, pero también había música, que era lo importante para Benton hasta nuestros días, a casi 30 años de su nacimiento como banda, Deicide sigue estando a la altura de la leyenda, y lo demostró en un concierto corto y contundente en Buenos Aires.

Por lo extremo de su propuesta, la música de Deicide no es para todos, o mejor dicho, es para pocos de los muchos que abarrotaron el recinto porteño de Uniclub el martes 15 de agosto.

Luego de la presentación de los soportes nacionales, siendo de destacar las propuestas de dos bandas ya míticas para la escena extrema argentina como Dislepsia y Atros, y tras una espera de casi una hora, la banda de Benton salió a las tablas con un público ansioso, para muchos la primera vez en ver a la mítica banda, que tuvo su debut en estas tierras en el ya mítico Roadrunner festival en Obras sanitarias del año `94 junto a Cannibal Corpse y Ratos de Porao.

La banda de Benton dejo dudas con sus discos posteriores a "Serpent of the light" del año 1997, que cerrón su época dorada para Deicide y para el estilo, pero sus últimos lanzamientos, desde "The Stench of Redemption" del 2006 hasta "In the of Minds of Evil" del 2013, vienen dejando buenas impresiones en la crítica especializada.

En una hora y diez minutos exactos, a Benton le alcanzo para tocar casi 20 temas, sin descanso, intercalando temas de los últimos años con sus "clásicos".

Sonaron "Oblivious to Evil", "sacrificial suicide", "Dead by dawn" y "deicide" de su primer disco homónimo, "When Satan Rules His World", "They Are the Children of the Underworld" y "Kill the Christian" de "Once Upon the Cross" y "Serpents of the Light" y "Blame It on God", de su citado disco de 1997.

No es fácil ponerse los zapatos de los dos guitarristas históricos de la banda Brian y Eric Hoffman, fundadores y participes de todos los discos clásicos de la banda, sin embargo el desconocido Kevin Quirion y Mark English, ex Monstrosity, quien reemplazo a Jack Owen recientemente, ex Cannibal Corpse y actualmente Six Feet under, cumplieron a la perfección con la tarea.

El baterista Steve Asheim, un redneck yanky que tiene un arsenal en su casa y lo muestra orgulloso en el primer DVD de la banda,  no es un músico excesivamente técnico, como se ha vuelto su puesto en el death metal moderno, sin embargo junto al bajo de Benton hacen una cortina sonora que funciona a la perfección y no deja fisuras.

Pero Benton es el que se lleva todas las miradas, algo asi como un José Luis Chilavert del metal, con una presencia imponente y soberbia sobre el escenario, que no se comunica con el público ni habla entre temas, solo deja entrever que no la esta pasando tan mal con sutiles sonrisas al anunciar un tema que sabe que generara un remolino de violencia en el público, o con alguna morisqueta pseudo diabólica, que por momentos hace recordar al gran carpo Norberto Napolitano.

Contundente es el sonido de Deicide en la actualidad, parece no haber pasado el tiempo para la mano derecha de Benton que castiga su bajo a la velocidad de un rayo, mientras que su garganta escupe blasfemias sin mostrar signos de fatiga.

El público era una caldera en un recinto chico y estallado, como suele ocurrir últimamente en este tipo de conciertos en Uniclub, como en las recientes visitas de Mayhem, Napalm Death y Ratos de Porao, lo que le quita varios puntos a la hora de hacer un balance de un show, que si no hubiese sido por lo corto y por un lugar donde escasea el aire, hubiese sido perfecto.

Aunque ya no asusta, Deicide dejo la vara muy alta en vivo, lo que suma expectativas a la espera de su nuevo disco ya grabado y que saldrá este año.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS