domingo 16 de junio de 2019 - Edición Nº1338
ExtraData » DEBATES » 17 jul 2017

#CGT

La CGT evitó confrontar con el Gobierno

Se decidió convocar una movilización recién para el 22 de agosto, cuyas características se determinarán recién en un plenario de dirigentes el 28 de julio.


Continúan de este modo las pujas internas dentro del consejo directivo sindical, entre los que piden una mayor energía frente a las decisiones del Ejecutivo y los gremios moderados, que piden el sostenimiento de la alianza que tienen con el oficialismo por la "equitativa distribución" de las obras sociales que les concedió por decreto el presidente Mauricio Macri.

La postura de todos los sectores horas antes de producirse el desalojo de PepsiCo, aunque en público digan otra cosa, hubiese sido la difusión de un documento contra la política social y económica del Gobierno, el cuestionamiento a los despidos y las intervenciones a los sindicatos.

La decisión de la CGT de movilizarse el 22 de agosto responde a la decisión de tomar distancia de cualquier supuesta presión política antes de las PASO del día 13 de ese mes, y eludir entonces cualquier medida de fuerza que pudiera vincularse a favor de los intereses de los candidatos peronistas que allí se presentan. Además de evaluar los pasos a seguir, celebrarán de paso el primer aniversario del triunvirato que conduce a la central en tiempos de Cambiemos. 

Lo dispuesto por la dirigencia sindical no evitó que uno de los sectores que integran la CGT, pero que mantiene un espíritu más combativo, la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) que conduce el bancario Sergio Palazzo, ratificara a Télam lo que suponen será una multitudinaria concentración por el Trabajo y la Justicia Social de los gremios que la integran en la iglesia de San Cayetano al cumplirse el 7 de agosto el Día del Patrono de los trabajadores. 

El dirigente gráfico Héctor Amichetti aseguró que igual acompañarán luego a la CGT en la marcha del 22 pero que le exigirán la convocatoria a un Comité Central Confederal para tomar un plan de acción continuado contra la política económica. 

También los movimientos piqueteros aliados a la CGT dieron un paso más y se apartaron de las especulaciones sindicales. La CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular), de Emilio Pérsico; Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa, también confluirán en el Santuario de Liniers y después se movilizarán hasta la Plaza de Mayo bajo el lema de Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo. 

Sobre el conflicto en Pepsico, el sindicato de Alimentación que conduce Rodolfo Daer aceptó la doble indemnización que le pagó la empresa a la mayoría de los despedidos, conforme a las normas legales. Fue un secreto a voces la crítica de la dirigencia sindical tradicional al procedimiento de la Comisión Interna de la fábrica, formada por delegados de izquierda, que llevaron, según dijeron fuentes de la CGT, a un conflicto sin salida para 50 trabajadores que rechazaron la propuesta. A pesar del disgusto, a la central no le quedó más remedio que solidarizarse frente al desalojo de la planta. 

Así las cosas, resultó sorpresivo que la CGT temiera involucrarse en medio de la campaña electoral. Menos de un mes atrás, sus propios secretarios generales (Juan Carlos Schmid-Héctor Daer-Carlos Acuña) pretendían integrar distintas listas legislativas del peronismo, pero quedaron afuera. No fue un hecho político menor. La CGT no pudo jugar el rol trascendente en la unidad peronista que anhelaban y que sus líderes pregonaron desde principios de año. Ahora cambiaron de opinión. "¿A qué peronismo vamos a representar si está dividido en mil pedazos?", dijo con sinceridad extrema un dirigente del consejo directivo a Télam.

Enseguida los gremialistas se acomodaron a un nuevo argumento: la necesidad de darle prioridad a la acción sindical frente a las medidas de Gobierno. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo aprobó unilateralmente por decreto un nuevo salario mínimo que no conformó a los dirigentes y que sólo guardaron para sí el gesto de haberse retirado de la reunión en señal de protesta cuando trataron el tema con funcionarios y empresarios. 

Para cerrar el círculo de las relaciones amistosas con el Gobierno, no existen grietas en las posturas sindicales al haber aceptado sus dirigentes la histórica y millonaria restitución que hizo en 2016 el presidente Mauricio Macri al Fondo Solidario de Redistribución (FSR) de las Obras Sociales, que administra el Superintendente de Servicios de Salud, Luis Scervino.

Como gesto de buena voluntad, autoridades de la CGT participaron hace dos semanas de la mesa sindical en el III Congreso de Salud de los Trabajadores que se realizó en Parque Norte organizada por el Instituto de investigación Sanitaria de la Seguridad Social (IISSS). Allí concurrieron José Luis Lingeri (Obras Sanitarias); Héctor Daer y Carlos West Ocampo (Sanidad), y Jorge Sola (Seguros), y tanto ellos como los funcionarios de los ministerios de Salud y de Trabajo coincidieron respecto de la defensa del sistema de Obras Sociales.

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